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Aborto
Despenalización en Argentina, estrategias, iniciativas legislativas

ABORTO. ESTRATEGIAS Y CONSENSOS

por Diana Staubli, publicado en Rima-lista, noviembre 2002.


La presentación hecha por un Diputado Socialista de un Proyecto para la despenalización del aborto me hizo reflexionar no sólo en sus contenidos sino también sobre diferentes puntos, confieso que recurrentes en mí en cuanto al movimiento de mujeres, nuestras relaciones internas como también las externas, las estrategias o la ausencia de ellas cuando de acciones públicas se trata.

Sinceramente comencé a hacer un análisis la semana pasada, que hoy se expresa en más de treinta páginas, pero que por razones obvias no lo expongo en esta ocasión, pero deseo expresarme sobre este tema puntual, a partir de algunas de las preguntas que me hecho.

¿Cuáles son los reales objetivos de este proyecto de Despenalización del Aborto? ¿Lograr su tratamiento o generar debate social con respecto la situación de las mujeres pobres en relación al aborto clandestino?

Leí en un diario las declaraciones de otro diputado socialista (a raíz de los conflictos internos con sus aliados que produjo la presentación del proyecto), que como defensa de la presentación del mismo utilizó la excusa de que esto es una tradición en el socialismo; me pregunto si esto sólo responde a la tradición y la presentación es como un rito a cumplirse como parte del dogma partidario. Porque si es así, correrá la misma suerte que anteriores proyectos socialistas del Dip. Bravo de 1994 (que pasó casi desapercibido para el movimiento) o de la Florentina Gómez Miranda de la UCR en 1989 que ni siquiera fueron tratados en las respectivas comisiones. Dos proyectos en 12 años.

Si en cambio existe una seria intención de impulsarlo para su aprobación o la de generar el debate, entonces me hago otras clase de preguntas.

¿Estamos las feministas en su conjunto de acuerdo con los contenidos de fondo, su redacción técnica, sus alcances o limitaciones?

Personalmente la posición de despenalizar a las mujeres y no a los profesionales -a pesar que, supuestamente, se les amplía o esclarece su no penalización en casos específicos- no es convincente, pues justamente el problema de fondo no es exclusivamente la penalización de las mujeres sino la de los profesionales, porque no creo que resuelva el tema del circuito clandestino.

Seguirán accediendo al aborto seguro las mujeres con recursos y dejaremos como hasta ahora, a las demás, libradas a su propia suerte con métodos inseguros, falta de higiene, etc. Eso sí, con los úteros desgarrados podrán ser atendidas en los hospitales.

Asimismo en cuanto a la interrupción de embarazos no viables, considero negativo mezclarlo con referencia al aborto porque desarticula el discurso sostenido por las feministas y especialistas, como así lo ha especificado la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Y aunque los dictámenes de la Corte son a raíz de apelaciones individuales, según nuestro sistema judicial, sienta jurisprudencia.

También hoy declara el Diputado que "despenalizar en su totalidad es legalizar". Y nos muestra dos cosas:

a) Una grave ignorancia jurídica y sobre las luchas feministas por el aborto.

Despenalizar no es lo mismo que legalizar. La despenalización general tanto para profesionales como para las mujeres no garantiza políticas públicas ni atención gratuita en los hospitales u obras sociales para dicha operación ni asesoramiento ni control por parte del Estado de los consultorios u otros espacios en donde se realizarían abortos.
Abre las puertas al negocio privado en todo caso, y sigue exponiendo a las mujeres pobres.

b) La legalización obligaría al Estado a normatizar la seguridad higiénica, atención, cantidad de meses para abortar sin riesgo de muerte, etc. tanto en lo privado como en lo estatal. Recién ahí podremos asegurar que las mujeres pobres no morirán o quedarán mutiladas por los abortos clandestinos.

¿Se tuvieron en cuenta las consecuencias políticas de la presentación de dicho proyecto cuando aún no se ha reglamentado la Ley de Salud Reproductiva recientemente sancionada y que debe hacerse según el Ejecutivo en el marco del Dialogo Social (con la Iglesia presente tal lo manifestará Chiche Duhalde)?

¿Se tuvo en consideración que está siendo tratado en la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de anencefalia o en la Provincia de Buenos Aires la Ley de Salud Reproductiva y la interrupción de embarazos incompatibles con la vida?

Por los correos que recibo, parecería que este proyecto de los diputados de Santa Fe ha sido generado en un contexto muy diferente al que tenemos en la Capital Federal, o en la Provincia de Bs. As.

En la primera, sede de los tres poderes máximos de la República, acaba de aprobarse con dificultad en el Congreso Nacional un proyecto que en lo personal considero insuficiente y peligroso por los antecedentes que fija en cuanto a las instituciones privadas confesionales o no, los derechos de los menores sujetos a la arbitrariedad del ejercicio de la Patria Potestad, etc.

En la ciudad de Bs. As, homogénea como Rosario, igualmente está en discusión el proyecto de anencefalia y en la Provincia de Buenos Aires que agrupa a 15 millones de personas y con 3.500.000 mujeres en edad reproductiva, estamos luchando por la media sanción de una Ley de Salud Reproductiva, contra argumentos que estos proyectos "abren la puerta al aborto" y que puede salir tan o más condicionado por la Iglesia si, imponiendo este discurso, señala que desde el congreso nacional la realidad le esta dando la razón.

¿Se evaluaron alianzas previamente con las feministas, organizaciones de mujeres, especialistas y asociaciones profesionales que defendieron los proyectos de Salud Reproductiva y Sexual con éxito, si están dispuestos a movilizar para este proyecto?

Y cuando señalo estas organizaciones lo hago especialmente refiriéndome a la Capital y conurbano bonaerense. No lo hago por sectaria, sino porque históricamente a raíz de la cercanía física con el poder ha recaído sobre nosotras y otras organizaciones la responsabilidad de movilizarnos, hacer lobby, hacer prensa, etc.

No dudo de la buena predisposición de las compañeras de Santa Fe como de otras organizaciones o la opinión de los profesionales de la salud, pero ya algunas asociaciones, aliadas en el pasado, han expresado su disgusto por la falta de oportunismo político del proyecto, en tanto que otras han manifestado su rechazo al aborto aunque apoyaron las leyes de Salud Reproductiva. (Nota de Mariana Carbajal sábado 9 en Página 12).

Lamentablemente como provinciana, aseguro que Dios atiende en Buenos Aires, y por lo tanto, las alianzas se deben hacer teniéndonos en cuenta, consensuando estrategias con quienes cargarán, se supone, con el mayor peso de los lobbys.

Tanto si se busca el objetivo de máxima por el tratamiento o de generar un debate social.

¿Está la sociedad receptiva para participar de un debate como el que se dio en la aprobación de la media sanción de los Derechos Reproductivos en el 95 (tomo éste como el proyecto que despertó más interés y generó más repercusiones de diferentes tipos en todo el territorio nacional) o la Reforma Constitucional con la embestida de la Iglesia por incluir "el derecho a la vida desde la concepción"?

A las feministas siempre nos ha costado mucho fijar una agenda política para su desarrollo dentro del contexto de poder, siempre parece que corremos para atajar penales ante los acontecimientos que nos fija el patriarcado.

Hoy, la sociedad está condicionada por agendas públicas que la sobrepasan y que presenta para todos, en variados matices, urgencias a ser resueltas. El hambre. La desocupación. La recesión. El miedo a la desocupación. La inseguridad. La violencia social. Los remates hipotecarios. La inflación. El costo de la vida. El colapso de la salud y educación publica. Las jubilaciones. Los/as jubilados. Las internas del gobierno. Las elecciones generales. La postergación de las Elecciones. El sube y baja del Dólar. Los acuerdos con el FMI. Etc. Hay una lista interminable de "urgencias" publicas que son parte del debate o del dolor de cabeza cotidiano de los argentinos / as.

Algunas voces se levantarán señalando que muchas de estas cuestiones responden a las necesidades de las clases medias o de las zonas urbanas, pero no a los sectores más carenciados.

Entonces, si creemos que estos sectores carenciados serán los que movilicen u opinen a viva voz para la aprobación de este Proyecto, o que participaran de un debate social a través de la lectura de los diarios, o cómodamente sentadas en sus casas mirando televisión, especialmente los programas de políticos periodísticos, disculpen, estamos ante un serio problema.

Asimismo, los medios de comunicación que en mayor o menor medida dieron cabida al debate sobre leyes de salud reproductiva y hasta han fijado posición favorable para la anencefalia, están respondiendo a la misma agenda pública de la población (que es la que también está fijando su programación), salvo que nos dediquemos a abusar de menores.

Puede que a raíz de las elecciones traten el tema por unas semanas o recojan los ataques de candidatos contra otros, pero dudo sinceramente que el tema sea tomado en cuenta en forma constante y contundente.

¿Cuál es la razón para presentar un proyecto a fines de un período cuando esto implica que su tratamiento en la Cámara deberá ser sí o sí en el período del 2003? ¿No hubiera sido preferible su presentación a comienzos del 2003 para que su permanencia estuviera asegurada hasta diciembre del 2004?

A simple vista me parece un gran error, incomprensible, por más argumentos que se den que estos proyectos nunca son "oportunos"....Marzo, no está tan lejos del calendario y aseguramos dos años.

Y ante esto, vuelvo a preguntar ¿Por Qué? . ¿Es la búsqueda personal de notoriedad del Diputado Gustianni o la pelea interna de dos fuerzas políticas que son una alianza o como se autodefinan, midiendo sus diferencias internas por el poder en ataques y contra-ataques a costa de los intereses superiores de las mujeres?

Igualmente el período 2003 tampoco se presenta muy prometedor en cuanto a las perspectivas de un año tranquilo en lo parlamentario, salvo que supongamos que "tranquilo" es la parálisis a la que esta sujeta hoy el Congreso a raíz de las internas del gobierno.

Por lo tanto es de suponer que el tratamiento de este proyecto en comisiones puede correr el mismo destino que otros. Ni siquiera salir de comisiones y/o con dictamen dividido; para que siga teniendo vigencia en el 2004 debería obtener media sanción en diputados y así pasar al Senado con dos períodos más por delante.

En su presentación el Diputado Gustiniani argumenta que se buscará consenso para este proyecto como con el del divorcio.

Error. El divorcio tuvo consenso mucho antes que asumiera el primer parlamento democrático. Era un reclamo social. Obvio. De las clases medias, las que se expresan y tienen medios para hacerlo, y que a pesar de la prédica eclesiástica desde los púlpitos no pudieron impedir.

También ocurría lo mismo con la Patria Potestad compartida. Clases medias cabalmente representadas en el parlamento.

Y en cuanto a la Ley de Salud Reproductiva, diría que así cualquiera. El debate comenzó en el 94 pero con un Proyecto más sólido técnicamente e ideológicamente que éste, y que fue después imitado por muchas provincias y municipalidades del país.

La presentación de estos proyectos sin una evaluación precisa de las circunstancias políticas sociales e institucionales del país y sin articulación previa con los/las aliadas/os factibles ¿son una herramienta favorable para el debate y generación de conciencia en la comunidad o convierte una buena oportunidad en una fuente de desgaste interno para el movimiento y aliados, con el peligro de generar fisuras mostrándolas hacia fuera?

Esta es la pregunta clave que me hago y que desde el feminismo nos deberíamos hacer con éste o con cualquier otro proyecto.

No somos tan pocas ni estamos tan solas, pero tampoco somos una multitud entrenada en forma permanente para dar batallas, máximo con enemigos poderosos del otro lado.
Las feministas parece que sólo debatimos en los encuentros nacionales, pero pocas veces profundizamos en objetivos, estrategias, alianzas, etc.

La desorganización o la libanización, como también la mezquindad o los acomodos frente al poder no son patrimonio de los dirigentes de los partidos políticos. Si avalamos la idea de que el feminismo es una vanguardia, debe asumir la responsabilidad que le cabe en lo referente a generar corrientes de opinión pero, a la hora de pasar a la acción, también debe asumir su papel dirigente para concretar las utopías, y esta concreción no es posible con mero voluntarismo.

En lo personal rechazo a los hechos consumados, como nos sucedió con el último proyecto de Salud Reproductiva en su tratamiento en Diputados, específicamente en la Comisión de Salud.

Nunca fuimos convocadas y cuando algunas nos conectamos, rechazaron nuestras opiniones con la excusa de que todo venía bien y que mantendrían el "bajo perfil". "Si, todo vino bien, hasta que vino mal", y entonces convocaron a movilizar para apoyar un proyecto que ni siquiera conocíamos.

Dice Gustiniani que va a buscar consenso, pero no parece que hubiera un reconocimiento al movimiento en su conjunto cuando, como miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto, en donde "duerme" el Protocolo Facultativo de la Cedaw y por el cual desde hace dos meses muchas feministas estamos haciendo fuerza a través de mails, fax, cartas en mesa de entradas, visitas personales, etc. para su aprobación total, no hemos tenido noticias de ninguna acción por su parte para ayudarnos, cuando seguramente ha sido receptor de nuestros reclamos.

El Protocolo esta paralizado en ambas cámaras por la presión de la Iglesia, cuando ni siquiera menciona al aborto. Un gesto de verdadera preocupación por parte del Diputado hubiera sido trabajar por esta herramienta que nos da nuevos elementos para garantizar justicia contra la discriminación hacia las mujeres, y que incluso, también posibilita la apelación internacional en temas referentes al aborto por violación o en riesgo de salud, etc.

La seriedad de la acción política no se demuestra con saltos espectaculares cuando al ladito nomás se desaprovecha la oportunidad de ayudar a la causa de las mujeres, claro que sin tanta resonancia como un proyecto de este tipo.

Lo ideal hubiera sido que el Diputado Gustiniani no sólo respetara a las integrantes de su partido y otras/os de su provincia, sino que tuviera respeto por el resto del los sectores que han venido trabajando en estos temas, y que nos convocara para analizar el proyecto presentándolo después de un debate con las que entienden del tema y evaluando tiempos políticos y sociales con la opinión de todas las partes.

Eso es buscar consenso.

Diana Staubli
Bueno Aires, 12 de Noviembre de 2002

 

© 2001-2005
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina
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URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/aborto/dstaubli_aborto_estrategia.html
Fecha de publicación en RIMAweb: 21 de septiembre 2003.