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de Bárbara Gill


Filipina


Nació a mediados del siglo XIX en Polonia, o sea, en ninguna parte, como Ubú rey según Jarry. Las hadas la dotaron de belleza y talento, sus padres de título nobiliario y educación esmerada. A los diecisiete años se enamoró de un maestro plebeyo y se fugó de su casa. Su familia la repudió, su marido le dio amor. A los veinte años quedó viuda por obra y gracia de la tuberculosis y los malos sueldos docentes y la leyenda la vio blanca en canas al levantarse de al lado del féretro de su amor. Estaba sola –aunque con una hijita- en un mundo no muy amable. No retrocedería.
Apretó los dientes, se encomendó a las hadas madrinas y comenzó a hacer negocios. Primero fue un pequeño almacén, luego algún arriendo de campo y finalmente una chacra. Mascullando en polaco y haciendo cuentas en alemán fue la primera productora de quesos suizos en Polonia. Sus bellísimos ojos negros controlaban los negocios, su sereno perfil de camafeo absorbía la vida y su futuro.
Su hija fue creciendo, menos bella pero igualmente trabajadora. Había llegado el momento de volver a pensar en el amor.
Diez hermanos de una familia poco recomendable: revolucionarios, anticlericales (¡en la catolicísima Polonia!), dados a la filosofía y la investigación. Eligió al mayor como marido, dedicado a los libros y la política, mientras ella y la hija se encargaban del resto, incluido el nuevo vástago.
Las hadas pensaron que habían exagerado con sus dones, que en el mundo humano los varones hacían y las mujeres obedecían, pero ya era tarde: ella estaba viviendo su vida tal como le parecía, estaba creando sus propias leyes, estaba espantando a toda la sociedad. Y eso le daba mucha risa.
Vivió lo suficiente como para ver a su hija divorciada y sin querer criar a los hijos, no llegó a ver a sus nietas convertidas en guerrilleras de la Resistencia –pero las habrá intuido- y es bien posible que haya imaginado una bisnieta que escribiría algo de su historia.

 

 

bárbara gill: buena mujer, periodista y otras intoxicaciones menos recomendables aún.
lo referido en la columna es estrictamente verdadero, verdadero y vivo; es la conducta, la acción, los valores, de mujeres del común, sin derecho al bronce, pero sí a la memoria.
basia@infovia.com.ar es una dirección de mail -la mía, claro está- donde recibiré con agradecimiento historias de mujeres y me comprometo a relatarlas sin faltar a la verdad, pero con el compromiso de que aparezcan, estén, sean testimonio de lo que vivimos (hubimos vivido y seguimos viviendo) las mujeres del planeta. espero sus historias, rima también.

 

 

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Fecha de actualización en RIMAweb: 8-03-2004
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