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de Bárbara Gill

Manuela

Manuela nació con el alma cantarina y los ojos asombrados, y desde hace ocho años así anda por el mundo.
Alguna vez en la escuela le dieron una flauta dulce y Manuela no tuvo que aprender nada, le bastó mirar con sus ojos curiosos y el alma cantarina hizo el resto. El aula, la escuela, las calles y la casa se poblaron con las melodías que Manuela simplemente respiraba.
Llegaron unas vacaciones y Manuela se fue a Salta, de la que nada o muy poco sabía, salvo que ahí había montañas y un cielo muy azul.
Y fue divertido, porque había agua para chapalear, había mamá y hermana para mimar, había un algo indefinido, entre perfume y vibración en el aire transparente de Salta. Y los ojos de Manuela lo vieron y el alma cantarina lo guardó.
Manuela trepó cerros y caminó senderos, oyó los cencerros de las cabras y comió alfajores, durmió con la ventana abierta a las estrellas y escuchó cuentos de duendes y aparecidos.
Pero un día entró sola al vestíbulo del hotel y antes de ver con los ojos, sus manos tomaron una ocarina. Estaba en una mesita y era vieja, muy vieja, hacía más de mil años que estaba silenciosa, en un lugar y en otro, pero Manuela supo que la esperaba a ella.
La manito se alargó solita y tomó el instrumento de barro, pequeño, conformado como para esa mano, la mano que llegaría desde un futuro de ciudad, desde un alma cantarina.
Manuela no dudó, simplemente sopló y ese primer soplo fue la música de la tierra. Los dedos saltaron de un agujerito al otro y el alma se expandió más y más. Y las notas que ya eran melodía saltaron de la ocarina y besaron a la Pachamama, treparon los cerros levantando ecos de antes y de ahora y de después, de después de los hombres, después de la historia, después... Y la melodía brincó por los senderos y bendijo a las cabras y siguió, siguió de salto en salto hasta el último, el que la llevó al Inti.
Y Manuela se quedó inmóvil con la ocarina entre las manitos y con los ojos curiosos levantados hacia el Sol mientras su alma cantarina entonaba el gratias terra que acababa de crear.

 

bárbara gill: buena mujer, periodista y otras intoxicaciones menos recomendables aún.
lo referido en la columna es estrictamente verdadero, verdadero y vivo; es la conducta, la acción, los valores, de mujeres del común, sin derecho al bronce, pero sí a la memoria.
basia@infovia.com.ar es una dirección de mail -la mía, claro está- donde recibiré con agradecimiento historias de mujeres y me comprometo a relatarlas sin faltar a la verdad, pero con el compromiso de que aparezcan, estén, sean testimonio de lo que vivimos (hubimos vivido y seguimos viviendo) las mujeres del planeta. espero sus historias, RIMA también.

 

 

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Fecha de actualización en RIMAweb: 26-05-2004
Palabras clave: opinion, RIMA lista, RIMAweb, mujeres, feminismo, feministas, luchas sociales, reflexiones feministas
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