Crónica de una union anunciada

 

Por Mariana Pérez Ocaña

Editora de la revista LeS VOZ

 

Quizá 5 mil personas, quizá 10 mil o quizá muchas más. La verdad no puedo estar segura de cuanta gente acudió este 14 de febrero de 2001, en una convocatoria abierta para apoyar la iniciativa de ley Sociedad de Convivencia.

Cuando Juana (administradora de LeS VOZ) y yo llegamos la explanada del Palacio de Bellas Artes ya no se podía caminar.

Acudimos de inmediato a las mesas de registro, donde, según lo planeado, las parejas se formarían para registrarse en un libro y recibir una Constancia de su unión.

Norma Mogrovejo estaba repartiendo las fichas, las cuales llegaban a 100, mismas que se terminaronen menos de 30 minutos. Las parejas se arremolinaban pidiendo fichas... les suplicamos paciencia y prometimos que todas y todos tendrían oportunidad de unirse.

Ya no podíamos movernos, estaban todos los medios de comunicación posibles: radio, televisión, cable, periódicos, medios internacionales, la verdad yo misma no podía creer que tanta gente quisiera unirse, la convocatoria había sobrepasado nuestras expectativas.

Luego dio paso la presentación de invitadas e invitados, los discursos oficiales, los improvisados y las improvisadas, todo mundo tomando el micrófono y dando las gracias, mientras la gente abajo no nos dejaba ni respirar, tuvimos que empezar antes del anuncio oficial, mientras los medios de comunicación se nos venían encima.

La primer pareja que se unieron fueron dos lesbianas, de nombres Clara y Cony, mientras ellas firmaban el libro de registro, algún otro grupo era anunciado, alguien que no sabia sobre la organización y que nunca se presento en las reuniones preparatorias daba las gracias y se llevaba los honores.

Sin embargo eso ya no era importante, las parejas alrededor de la mesa gritaban al mismo tiempo pidiendo una ficha para registrarse, yo les pedía paciencia, al mismo tiempo una pareja de hombres firmaban en el libro y los fotógrafos pedían a gritos que las parejas se dieran de besos para publicar las fotos al día siguiente.

Permanecía tratando de mantener el orden, estaba sobre la mesa, no podía bajarme, era como un barco que se movía lentamente llevada por una enorme marea de gente, una verdadera locura.

Las bocinas que teníamos detrás se nos vinieron encima, y la misma multitud volvió a colocarlas de pie; los fotógrafos querían subirse a la mesa de registro, llego el momento que tuve que empujarlos para que se bajaran de la mesa: "Ya basta, esta mesa es para las parejas que desean unirse, ellas y ellos tienen prioridad".

Gritábamos pidiendo apoyo a los que permanecían en el estrado principal pero no nos oían, estaban muy ocupados tratando de captar a los medios de comunicacion.

Juana y yo, repartíamos las fichas de registro, mientras entregábamos las constancias y los ramos de flores. A lo lejos anunciaron la unión de Enoe Uranga con su pareja luego Mirka y Alejandra, nosotras ya llevábamos mas de 20 parejas registradas.

La multitud se empezaba a desesperar, creían que se acabarían las constancias, que no conseguirían una ficha; dure cerca de una hora sobre la mesa, con calor y la gargantea seca, gritando para que dejaran pasar a las parejas, pero era inútil todas y todas querían registrarse y no tenían paciencia.

Ya sin sentido de la hora nos llego la noche, poco a poco la gente se disperso, me pude bajar y usar una de las sillas, por fin le vi la cara a Juana, ya no quedaba nadie en el estrado, los *organizadores* ya se habían retirado. Nosotras permanecíamos registrando uniones.

Quizá me sentí defraudada de la organización, de que tuvimos que permanecer conteniendo a la gente sin que nadie se acercara a apoyarnos y de que finalmente quienes firmaron autógrafos ni siquiera se quedaron al final del acto.

Pero me siento muy contenta de que a pesar del terrible cansancio, fui testigo de la unión de mas de trescientas uniones entre parejas del mismo sexo, sentí la emoción de sus besos, la alegría en sus rostros, el compromiso en sus abrazos, en ningún momento podría decirse que fue un acto exhibicionista, de mi recibieron las constancias, el ramo de flores y la felicitación, de igual manera todas esas parejas maravillosas nos dieron a Juana, Norma y a mi las gracias por registrar su unión y eso es algo que nadie frente a un micrófono recibió.

Hombres homosexuales y mujeres lesbianas apoyando una iniciativa de ley con un acto de visibilidad. En mi mente siempre estarán la pareja de hombres mayores (quizá mas de sesenta años), dandome las gracias con una gran sonrisa en la cara, con sus rostros arrugados y el cabello lleno de canas, o las dos hermosas jovencitas con vestidos blancos y flores en el cabello que no querían salir en la TV, la pareja lésbica y gay que sin yo conocerlas me decian Mariana dame una ficha, o Mariana no me dejes sin mi constancia o GRACIAS Mariana; o mis viejos amigos y amigas que esperaron en el tumulto por mas de una hora su turno para registrar sus nombres.

O las contadas parejas heterosexuales, felices compartiendo con gay y lesbianas sin el mas mínimo prejuicio, entre ellos una pareja de hombre y mujer que llegaron con sus tres pequeños hijos e hijas, quienes gritaron emocionados cuando su papa y mama registraron su unión y se dieron un beso.

Hoy me siento feliz, si, quizá un tanto decepcionada de la organización y de quienes no mueven un dedo y solo llegan a recibir aplausos, pero orgullosa de mi trabajo y de la emoción de haber unido junto con mis amigas Juana y Norma, a mas de trescientas parejas de homosexuales y lesbianas, nosotras los hicimos.

Gracias a este acto de visibilidad, Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transgenero, podemos decir hoy que si somos una maravillosa comunidad, que estaremos unidos por nuestros derechos, que nuestro amor triunfo sobre los prejuicios y el vedetismo, que tenemos un orgullo que nadie nos podrá quitar jamas.

(Yo doy las gracias a Enoe Uranga, Claudia Hinojosa, Yolanda Ramírez, Mirka Negroni, Alejandra Novoa, Norma Mogrovejo, las y los companñer@s del comité de Prensa y difusión, quienes afrontamos todo el trabajo e incluso costos económicos y por supuesto a Juana Guzmán mi querida amiga que ya no encontró a su novia y no pudo registrar su unión).

Por el orgullo de ser LGBT, festejamos nuestro amor; y se unieron mas de 300 parejas de manera simbólica.

 

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