Encuentro de Mujeres en Salta
por Liliana Daunes
Con algunas musiquitas y testimonios que aquí no están, éste fue el informe que se emitió por Marca de Radio (R. Rivadavia) y la Juana Pimienta (FM La Tribu)
Hace ya 17 años que se realiza el Encuentro Nacional de Mujeres. Comenzó en 1986 por iniciativa de un grupo de feministas argentinas que habían participado en la Conferencia Internacional de la Mujer en Nairobi convocada por Naciones Unidas.
Este año se llevó a cabo en la ciudad de Salta. Allí nos reunimos alrededor de 12 mil mujeres de todo el país, que participamos de los más de 40 talleres que abarcaron temas diversos, como Mujer y trabajo, Mujer y desocupación, Mujer Anticoncepción y Aborto, Mujer y educación, Mujer y Salud, Feminismo, Sexualidad, Identidad, Lesbianismo, Medios de Comunicación, Mujer y política, entre muchos otros.
Dos ejes atravesaron los debates: la situación económico social y los temas referidos a la capacidad de las mujeres para decidir sobre nuestros cuerpos, a ejercer libremente nuestra sexualidad, a gozar de nuestros derechos.
La crisis argentina, el nuevo protagonismo de las mujeres tanto en la resistencia como en la generación de alternativas populares, dieron el tono de combatividad y movilización a muchas de las intervenciones. La presencia de piqueteras, de asambleístas populares, de luchadoras sindicales, de militantes de diversos movimientos de mujeres, enriquecieron los debates iniciados tantos años atrás por las feministas, también presentes en este encuentro. La diversidad es la marca de estas presencias: Piqueteras de todas las corrientes, feministas de todas las corrientes, vecinas de diferentes asambleas, mujeres de todas las edades, -muchas jóvenes-, nos encontramos en debates que se organizaron en diferentes escuelas de la capital salteña, inaugurados y clausurados en el estadio Delmi.
De la feminización de la pobreza a la feminización de la resistencia, podría ser el título de esta parte del relato, que da cuenta de la enorme creatividad que hemos asumido las mujeres para enfrentar esta etapa de crisis profunda del país, ganando capacidad tanto para cortar rutas, como para crear huertas, panaderías, comedores comunitarios, ollas populares, o el control obrero de fábricas como Zanon o Brukman, cuyas mujeres estuvieron presentes también con su experiencia.
El encuentro fue, en esta perspectiva, el espacio para la reunión de las mujeres que se integran en la lucha popular a partir de este nuevo protagonismo, con las mujeres que han venido bregando por las históricas consignas levantadas por el feminismo, que como proyecto emancipatorio cuestiona a la vez todas las formas de dominación, particularmente el patriarcado, que como cultura hegemónica ha condenado a las mujeres a un lugar subalterno y dependiente en la organización social, en el que se acentúa la explotación, la discriminación, y todo tipo de alienaciones.
Revolución en la plaza y en la casa, cantábamos muchas...
Pero, tanta alegría no podía ser completa. Como en ningún otro encuentro, aparecieron con una fuerte presencia y acción coordinadas, fuerzas de la Iglesia, del Opus Dei, de la Pastoral Social del Obispado de Salta, y sectores del gobierno de Romero...
Presentaron batalla en todas las comisiones, centrándose principalmente en las que debatían el tema del aborto, el de la sexualidad, y el identidad. Su objetivo fue tratar de evitar que avanzara, en las miles de mujeres allí presentes, conciencia y definiciones de género que van a contramano de la cultura hegemónica oscurantista. A quienes defendemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho al aborto, el derecho a la sexualidad libre, nos trataron de asesinas, herejes, satánicas, y otros tantos insultos que recordaban los tiempos de la inquisición...
Parecía mentira escuchar tanta euforia moralista, por parte de un sector de la sociedad que viene gastando millones de dólares en tapar los crímenes de los sacerdotes violadores de jóvenes, de monjas. La hipocresía fue denunciada en un documento emitido por las feministas, en el que se propone avanzar en el debate sobre: el subsidio estatal a las escuelas religiosas; la defensa de la escuela pública laica; la sanción e implementación de las leyes de salud sexual y reproductivas; la legalización del aborto; la investigación y sanción del abuso sexual de menores; la investigación de las instituciones involucradas en el asesinato de mujeres en situación de prostitución en Mar del Plata y la superación de la familia tradicional a través de la constitución de diferentes tipos de familias. Estos y otros planteos fueron debatidos en cada comisión, y la denuncia de la actitud de la jerarquía de la Iglesia Católica fue denunciada con el escrache a la Catedral de Salta realizado, en dos tiempos, - primero por las feministas, y después por las mujeres piqueteras del Movimiento Territorial de Liberación, Barrios de pié y Polo Obrero.
La defensa por parte de la Iglesia de una jerarquía patriarcal es parte de las mismas concepciones que la llevaron en su momento a la complicidad con la dictadura militar. Son ellos los que creen que disponen por orden divina de la vida y de la muerte de los seres humanos, son ellos los que con sus concepciones pretenden la domesticación de los cuerpos. Los mismos sectores que bendijeron a los genocidas, hoy atacan a las mujeres que ejercen la soberanía sobre sus cuerpos y sobre sus decisiones.
Vale señalar que la CCC no quiso participar del escrache a la Catedral, y que, al contrario, acordonaron sus columnas y las de las otras participantes para que las mujeres se alejaran del pecado, quiero decir de la santa sede. Pero esto, así como la estricta censura, silencio, o distorsión que en los medios de comunicación se tendieron sobre el encuentro, da cuenta de la influencia que tiene la estructura de la Iglesia Católica sobre amplias franjas de la sociedad, que por convicción o por temor, van moderando sus críticas, o simplemente olvidando las demandas, como sucedió el año anterior en La Plata en donde la comisión organizadora se puso de acuerdo con la Iglesia local para sacar de los talleres el de Mujer y Aborto.
Resulta ingenuo esperar que sea la burguesía la que ponga fin al capitalismo, o que sea la Iglesia la que termine con el dogma. Resulta tanto o más ingenuo, entonces, esperar que sean los varones los que acaben con el patriarcado...
Fue lindo, mujeres, encontrarnos. Y más lindo será seguir creando conciencia de género, en cada lugar de la resistencia popular. A muchos les da temor nuestra subversiva reunión. Por eso sacaron la cabeza. Porque sonaban palabras nuevas, hechos nuevos, y hasta consignas renovadas como aquella que decía Vamos a hacer la patria socialista, la vamos a hacer piquetera y feminista.
Hasta el año próximo en Rosario. Hasta todos los días en la lucha y la reflexión.
Liliana Daunes.-
© agosto 2002.
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina.
URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/encuentros/nac_salta_daunes.html
Fecha de publicación en RIMAweb: 25 de agosto 2002.
Palabras clave: encuentro nacional de mujeres de argentina, salta, feminismo,
obreras, Iglesia, aborto, movilizaciones populares, piquetes, feministas
en todas partes, liliana daunes.
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