red informativa de mujeres de argentina
INICIO Nosotras hipolita

.: Aborto/Despenalización
.: Abuso sexual infantil
.: Acciones
.: Anticoncepción Emergencia
.: Artes
.: Biblioteca Legal
.: Calendario
.: Colisteras
.: Columnas
.: Derechos
.: Derechos económicos, sociales y culturales
.: Derechos sexuales y reproductivos
.: Dossieres
.: Encuentros
.: Feminismos
.: Infancia y adolescencia
.: Libros
.: Links
.: Medios
.: Arrimadas
.: Opinión
.: Protagonistas
.: Salud
.: Safo piensa Lesbianas Feministas en Red
.: Sexualidades
.: Tráfico y trata de personas
.: Violencia contra la mujer

MAPA DEL SITIO

SUGERENCIAS

Asistencia

Mujeres a bordo

Suscribirse

<teresita> Lee los comentarios

Dejanos tu comentario


Mirá las primeras firmas
en nuestro archivo


 

Feminismos
Documentos, reflexiones


 

Desafios del feminismo frente al nuevo desorden patriarcal

por Ximena Bedregal

14 de marzo del 2002

 

 

Vivimos una época en que no hay muchas cosas claras, en que dificilmente podríamos prefigurar el devenir de nuestra cultura. El sentimiento que nos envuelve de manera creo generalizada es que estamos prisioneros de la lógica de la paradoja, donde toda propuesta (o casi toda) no es al final de cuentas más que eso, una paradoja. Paradojas que se muestran en todo su esplendor, de igual manera, en los grandes líneas paradigmáticas de la humanidad: que lo que produce la pobreza solucione la pobreza, que lo que produce la depredación de la naturaleza supere los desiquilibrios naturales, que la guerra genere la paz, que el desarrollo de los instrumentos de destrucción y muerte impulse el desarrollo de instrumentos para la vida, etc., como en la cotidianeidad social de cada una de nosotras: que nuestra ciudad tiene un serio problema de exceso de automoviles y por tanto hay que construir un segundo piso del viaducto para que más autos circulen, que tenemos que democratizar la política votando como desesperadas por el mal menor por que si no, no tendremos la posibilidad de votar como desesperadas por el siguiente mal peor, que hay que crear puestos de trabajo despidiendo a los trabajadores para que el capital tenga dinero para crear nuevos puestos de trabajo, que tenemos que trabajar mucho, mucho para conseguir el dinero que necesitamos para pagar las muchas, muchas cosas que se tienen que hacer para que tengamos el tiempo de trabajar mucho, mucho; que tenemos que solucionar la cesantía con microcréditos para pobres para que así puedan entrar en ese mercado monetario que genera cesantes que necesitarán solucionar su paro pidiendo nuevos microcréditos en el mercado financiero que genera nuevos cesantes y así, podríamos tal vez, hacer un juego interminable y colectivo, al estilo de un cadaver exquisito, de los círculos viciosos y las paradojas que cada cual vive y muere cada día.

 

Nombro estas paradojas porque me parece que es algo así como el sentimiento de vida que atraviesa nuestras existencias, porque es ese el sentimiento con el que las personas se vienen acercando, de manera cada vez más frecuente, a esta magia que es vivir y construir la cotidianeidad que sustenta esa magia.

 

Sin embargo me parece que estas paradojas y su secuencial sentimiento de vida son sólo el síntoma de algo mucho más profundo y más grave. La humanidad ha construido muchas utopías en su devenir, cada una en su momento pudo parecer mejor que la anterior, pero ninguna nos ha llevado a una existencia más inteligente, más solidaria, más justa aunque haya desarrollado la ciencia y la tecnología hasta casi poder viajar a otras galaxias o a hacer cirujía indolora para cambiar la partícula más profunda y más pequeña de un cuerpo vivo. Por el contrario el potencial destructivo ha crecido a limites demenciales -ocupamos como humanidad casi dos terceras partes de nuestros bienes e inteligencia en armas de muerte-, cientos de kilómetros cuadrados del planeta se destruyen diariamente, el hambre y las enfermedades curables matan a poblaciones enteras cada día, la riqueza se concentra en cada vez en menos manos, la cesantía amenaza la vida de cientos de millones de familias e hipoteca el futuro de nuestra juventudes, la vejez se ha transformado en un deshecho, los señores de la guerra se enseñorean por doquier, las ideas inteligentes se arrinconan como peste, la cultura y el arte se legitima en el mercado mientras los televidentes vacían su imaginación himnotizandose con un talk show e incentivan sus emociones con los avatares de un grupo de niños guapos y bobos observados por las camaras de big brother; mientras tanto, el sistema poder centraliza su control a nivel no solamente planetario sino también en condiciones tales de amenaza que salirse de ese control, diferenciarse, desuniformizarse del patrón que impone empieza a ser un riezgo proporcional a ese poder. Quien no está con el sistema, quien no lo potencia está contra él, es una amenaza.

 

¡Pero caramba! Dirá alguna de ustedes, las cosas han mejorado algo, no es lo mismo haber sido alguien del medioevo que vivir hoy en día, no podrás negar que hoy no nos llenamos de hijos por falta de alternativas, que más niños tienen acceso a las vacunas, que hace poco una apendicitis nos mataba y hoy con una pastilla o una cirujía ambulatoria hasta podemos ir a la oficina y con suerte hasta no faltar al curso vespertino de aerobics o de meditación trascendental!

 

Sí, es cierto que la aspirina nos salvó de muchas, que las vacunas han minimizado la polio o la tuberculosis regresándole la vida a tantos, que la medicina ha aumentado las espectativas de vida hasta más allá de los 70 años, pero también es cierto que si eres una indígena guatemalteca o boliviana agradece si llegas a los 50, que si eres una de esas ancianas primermundistas solitarias y tristes amaneceras cada uno de esos días extras pensando "para que diantres vivo otro día más", que el sida está amenazando con el exterminio a países enteros, por ejemplo del continente africano, mientras lo industria del ATZ se niega a bajar sus suculentas ganancias. También es cierto que nunca habíamos tenido el poder destructor de hoy y nunca en la historia de la humanidad habíamos tenido el número de pobres e indigentes que hoy tiene este planeta. Solo en nuestro continente tenemos hoy la cifra de 240millones de pobres y 90 millones de indigentes. Una cifra que hace un siglo era casi la de la humanidad entera. Los avances y el desarrollo no han sido saltos cualitativos e inteligentes, aunque sean producto de algunas formas de inteligencia. El desarrollo no ha producido un mundo mejor. La inteligencia humana no ha sido usada para sentidos de existencia colectiva más justos, equitativos y generosos.

 

Ahora bien, no empiezo mi rollo diciendo todo esto porque quiera resaltar el pesimismo, al contrario, empiezo diciendo todo esto porque soy una convencida que ese devenir civilizatorio no es ineludible, que es producto de una historia que se puede cambiar y que junto a esta realidad de dominio, de poder, de sangre, de injusticia y de depredación hay también una historia de busqueda, de experimentación, de otras lógicas y de otras posibilidades para nuestro género humano.

 

Siempre una parte de la humanidad ha buscado mejores condiciones de existencia, a construido sus utopías como derroteros y horizontes para transitar, para hacer el viaje por la vida -y el viaje por la vida implica la conciencia de temporalidad, de muerte, pero también la conciencia de continuidad-. Sin embargo nadie piensa una utopía desde la nada, se piensa siempre desde la experiencia: personal, cultural e histórica. Las utopías, los derroteros de los- al menos- últimos dos o tres mil años se han pensado e intentado realizar desde una experiencia corporal masculina que implica una lógica lineal, proyectiva, dicotómica, de causa efecto. Para instalarse ha tenido que esconder, aplastar, silenciar las experiencias basadas en los principios cíclicos, no proyectivos de la naturaleza y la vida, los principios dadores de vida, los femeninos; para lograrlo tuvo que jerarquizar y hacer de toda dicotomía un uno-cero donde el uno es su experiencia y toda otra es igual al cero. Esa es la lógica profunda de lo que las feministas llamamos macrocultura patriarcal. Esa es la base fundadora del sistema patriarcal, dentro del cual, este capitalismo neoliberal, mundializador, unívoco que hoy vivimos es sólo su fase más desarrollada y por tanto la más destructiva, la más peligrosa. Esa que todos y todas sentimos que nos tiene al borde del "apocalipsis now".

 

La construcción civilizatoria, nuestra historia macrocultural, con su sentido de temporalidad enraizado en lo lineal, dicotómico y jerarquizante y con su sentido de continuidad basado en lo proyectivo, en el manejo de la causa efecto, en el fin justifica los medios, no ha podido construir utopías y menos aún realidades que lleven a la humanidad a estrados mejores de existencia, todas las utopías patriarcales han regresado a fojas cero y en cada fracaso han dejado a la humanidad en condiciones de mayor riezgo y vulnerabilidad.

 

En ese sentido lo que estamos viviendo desde el 11 de septiembre no tiene en el fondo mucho de nuevo, su única novedad es el descaro, la manera en que ahora se muestra sin tapujos, la arrogancia acumulada a traves de tantos triunfos; la evidencia de su peligrosidad. El 11 de septiembre destapó lo que ya estaba, si la lógica del uno cero se disimulaba con burdas mesas de apariencia multilateral, hoy el poder puede decir sin problema que si no estás con él eres su enemigo, si lo proyectivo se estructuraba en racionalidad estrategica hoy, nada frena la religiosidad apabuyante de la frase del bien contra el mal, si a la causa efecto se la vestía de lenguaje científico o moral hoy no hay límites para sacralizar las masacres como efectos colaterales necesarios para ese supuesto bien. Solo pueden competir diversos fundamentalismos cuando la lógica del fundamentalista en sí se ha hecho una religión que circula en el sentido mismo de los ciudadanos.

 

En la medida en que las mujeres han constituido la parte vertebral del cero en esta lógica patriarcal, han sido lo otro, la otredad, han tenido la potencialidad de leer aspectos de esta realidad desde otra lógica, de desentrañar en alguna medida elementos de comprensión de esta macrocultura, imposible de verse cuando eres el uno totalizador y universal, cuando imaginas y piensas desde esa posición, eso y no otra cosa es para mi el feminismo.

 

Cuando decimos que sin una mirada feminista será imposible cambiar las situaciones concretas de la existencia y la realidad es porque la experiencia basada en nuestra posición objetiva (y subjetiva) en el mundo, medianamente reflexionada, nos permite ver los hilos para desentrañar la lógica profunda con que se construye el sitema. Suelo decir que lo más rico para la humanidad de la lucha del feminismo contra la violencia hacia las mujeres no fue salvar a muchas de esta práctica contra ellas, aunque también eso es importante, lo fundamental han sido las puertas que se abrieron para comprender sus causas, sus articulaciones, su relación con las otras formas de la violencia en el mundo, fue desenmascarar aspectos de la lógica del poder, de los poderes.

 

Sin embargo ni las mujeres ni el feminismo nacieron en una probeta ajena a la macrocultura dominante, nos constituimos y somos dentro de ella, nos generamos, alimentamos y retrocedemos dentro de esta cultura y en permanente relación con ella.

Por ello y en cada momento debemos preguntarnos, como ahora lo hacemos, cuales son los nuevos desafíos, cuales son las acumulaciones que nos permitirán inteligir, cuales son los errores que debemos corregir, por ello debemos revisar a cada momento nuestras prácticas, nuestas perspectivas, nuestros acercamientos, hacernos nuevas preguntas, buscar nuevos caminos. La tarea del feminismo, como dice aquí mi amiga Victoria Sendón, no es pensar más y más de lo mismo y en los mismos circuitos, es pensar de un modo nuevo y lo que es más difícil, pensarlo inmersas en este mundo, desde este aquí y desde este ahora.

 

Por ello también y terminada la fase de nacimiento de esta nueva ola feminista del siglo 20 ya no podemos hablar más de un feminismo, hay muchos feminismos, los hay neoliberales centrados en ciertos derechos para las mujeres dentro del mismo sistema, Hilary Clinton se define feminista, Beatriz Paredes se define feminista. Hay feminismos más críticos, más sociales, hay feminismos que se centran en pensar aspectos de la identidad de las mujeres, hay feminismos que aún se suscriben a la utopía patriarcal socialista. Hay feminismos de corte sindicalista o sea que organizan la obtención de reivindicaciones para el género sin cuestionar más allá.

 

Me parece que esta diversidad es una riqueza para las necesidades inmediatas de las mujeres que desde diferentes opticas van consiguiendo algunos aspectos que permitan una vida un poco más llevadera, pero no necesariamente o no automáticamente esta diversidad se transforma en cambios reales y en perspectiva, la potencialmente transformador no necesariamente se concretiza en realidades para cambiar la lógica profunda y dar saltos culturales, por el contrario la potencialidad puede ser reciclada y la mayoría de las veces lo es. Hilary Clinton con una mano abre algunas posibilidades para algunas mujeres pero con la otra mano, la más fuerte, fortalece la instalación de la miseria y el dolor económico, moral, militarista para millones de mujeres en el mundo, su feminismo permite reciclar lo diverso para que sea lo mismo de lo mismo. Como ella tenemos muchas en nuestra propia región.

 

Decía al iniciar que vivimos un momento con pocas cosas claras pero me parece que una de las que se muestran como evidentes es que la humanidad entera está hoy frente a una encrucijada civilizatoria. O damos un giro radical que encauce a la humanidad por un camino de mayor inteligencia o el riezgo de destrucción se hará realidad. La humanidad no puede seguir como está, no solo porque no lo queramos sino porque sencillamente ya no lo resiste.

 

Ese es para mí hoy en día el desafío de todo pensamiento y práctica filosofica, y políticamente hablando, ese es el desafío que tiene mi feminismo. Es desde allí desde donde intento reflexionar y hacerme las preguntas.

 

Quiero compartir con ustedes algunas pocas reflexiones en dos vías, una referida a desafios teóricos del feminismo, al pensar y actuar de las mujeres y otra referida al desafio que nos plantean las respuestas que a este des-orden mundial vienen dando diferentes sectores de la población mundial. Son muchas mis preguntas, dudas y divagaciones que se mezclan en ambos sentidos, son menos mis respuestas, pero me quedo felíz si al menos puedo yo articular algunas y podemos en conjunto darle vuelta a aspectos de ellas.

 

El triunfo del capitalismo imperial, neoliberal, militarista y depredador, es decir el triunfo de la fase más elaborada del patriarcado y que mostró todo su rostro a partir del 11 de septiembre ha dejado al feminismo casi mudo. Más allá de las campañas de solidaridad con las afganas o con las víctimas múltiples de las acciones de guerra que se derivaron de ese día, de algunas acciones de llamado para parar la violencia militar, ambas necesarias pero absolutamente insuficientes, pocos son los sectores que se han aventado a lanzar reflexiones feministas sobre lo que pasó y pasa y menos son los que han logrado articular alguna elemental forma de respuesta nueva. A veces parece que nada hubiera pasado y que todas siguen en sus estrategias anteriores como si estas hubieran tenido la capacidad de salir incolumes de todo esto.

 

La supuesta solidaridad de género que podría atravesar a las mujeres con cierto nivel de conciencia sobre sus derechos quedó hecha pedazos con la sumisión, aceptación y silencio con que las feministas empoderadas en las estructuras de gobierno del primer mundo se sometieron a los mandatos nacionalistas y guerreros de sus gobiernos en turno.

 

Los feminismos de nuestro continente deambulan sin poder imaginar formas no inmediatistas, que no sean solo salir al paso para encarar las crisis que muchos de nuestros países viven. En Argentina, muchas participan en las, asambleas barriales, en las organizaciones de cesantes sin saber como articular a esas maravillosas experiencias algo más que la mirada anticapitalista, sin comprender como el feminismo podría potenciar esa imaginación social desbordada. En otros países las empoderadas se han dedicado más a salvar la gobernabilidad de sus partidos que ha usar la experiencia para ir redefiniendo lo que es hacer política desde las mujeres.

 

El triunfo del capitalismo patriarcal neoliberal ha puesto en jaque a casi todos los movimientos sociales, pero esto no es consuelo porque, insisto, al menos el feminismo tiene hilos para entender las cosas de otra manera. Es cierto que pensar lo nuevo es complejo, que no se hace por un acto de voluntad ni por una inspiración instantanea. Que las utopías patriarcales han muerto y aún no nacen nuevas ideas rectoras. Pero eso tampoco es consuelo porque hay suficiente experiencia acumulada como para empezar a buscar nuevos elementos.

 

La verdad es que, para decirlo al estilo chiapaneco, no mucho muy me interesan muchos de los feminismos, frecuentemente me siento más cerca de un hombre o una mujer que tiene una mirada seriamente crítica al capitalismo que a una feminista que trata de humanizar al Banco Mundial. Por tanto mis reflexiones no son un llamado a los feminismos, son solo la reflexión y la puesta en palabras de una mujer que se ubica en un feminismo radical y va destinada a encontrar con quién pensar y actuar con y desde ese mínimo parámetro. Dicho lo anterior de manera muy sintetica me aviento a plantear algunas cosas que me parecen necesario pensar.

 

Uno de los principios políticos y filosóficos de una postura antipatriarcal es el hacer las cosas rompiendo las dicotomías entre presente y futuro, entre lo posible y lo deseable, entre la parte y el todo, entre la forma y el contenido, por lo demás consustanciales a la lógica y a la práctica patriarcal y en el que también se han venido enrredando los feminismos.

 

Pero en concreto ¿qué implicancias tiene esto para una política feminista capáz de enfrentar los desafíos que plantea esta encrucijada civilizatoria? Me parce que el romper la dicotomía entre presente y futuro, entre lo posible y lo deseable requiere de una visión de mundo, de un proyecto básico, de una utopía. Al plantear esto no me refiero a ese mínimo común que podemos tener todos los feminismos y hasta compartir con movimientos y partidos patriarcales de querer un mundo justo, felíz, igualitario, sin hambre ni miseria. Eso es tan general que termina siendo la nada misma por que todo cabe en ese jarrito sabiéndolo acomodar.

 

Me parece que ese mínimo comun para todos y todas, al que nadie se negaría requiere aterrizarse, hacerse con la diversificación que ofrece la realidad misma, un feminismo radical necesita crear fantasías y posiblidades donde las esperanzas concretas de la gente puedan leerse en sus razgos posibilitantes, donde la filosofía no sea la tarea de academicas de mucho curriculum sino la recuperación cotidiana y vital de pensar individual y colectivamente quien soy, a donde voy, quienes somos a donde vamos, que queremos. Recuperar la capacidad del sueño perdida en estas democracias realistas y limitadas , la utopía es el puerto al que no se llega pero que orienta el viaje siempre.

 

Construir eso no es tarea de alguna iluminada, es la tarea colectiva que surge de cada experiencia crítica y autocrítica que se proyecta más allá de sí misma. Por ejemplo, construir el proyecto orientador, alternativas de futuro, implica poner en juego el imaginar que tipo de ciudades queremos, que medios de comunicación, nombrar lo que quisieramos ver oir y cuestionar y en ese proceso poner en cuestión lo que queremos oir y ver por preconstruido, definir que paz es la que queremos, ¿como sería un mundo sin países, sin fronteras, sin extranjerias, sin ejerecitos? ¿Como imaginamos un mundo sin cárceles?, ¿qué sería la ley, las leyes? ¿Cuál es el bien que debe cautelar la comunidad o la ley? ¿Cuáles comunidades? ¿qué queremos o esperamos del arte, del lenguaje, de la ciencia, de la relación con la naturaleza? ¿Imaginamos una sociedad sin Estado, sin policía? Etc. Repensar el mundo completo, parte por parte, nombrarlo, experimentarlo. La real politik ha castrado la capacidad de imaginar más allá de sus límites posibles, recuperar esa capacidad es hoy, no solamente altamente revolucionario sino tambien profundamente necesario.

 

El papel de la política feminista, es inventar una nueva política y eso es inventar las posibilidades de la experimentación desde otros lados, desde afuera de lo ya conocido. El actual modelo patriarcal impone un solo modelo para todo y las imaginaciones se han ido limitando a las posibilidades que esta totalidad disfrazada deja, lo que es peor, esto se ha ido aceptando.

 

Claro que muchos piensan muchas cosas nuevas, hacen propuestas, inventan alternativas que no son oidas pero ¿quién tiene que oirnos? ¿No hay acaso que romper a todo nivel el poder de dar legitimidad que hoy tiene el poder? ¿no es acaso una lucha total contra el poder sobre para crear el poder para? Por eso parece urgente dejar de mirar para arriba para volver la mirada a otros lados que se ubican abajo o a los costados. Dejar de mirar al poder para mirar a la gente, para mirarnos entre nosotras y nosotros y no a traves del lente de esa clase política que ya no sabe hacer nada más que cuidar sus intereses.

 

Pero ¿cómo se construye un nosotras? Me parece que ese nosotras definido por la pura solidaridad de género ya no funciona. Fue útil para parir a este movimiento porque ahí, esa identidad de oprimidas nos daba referencias que nos sacaba de la aparente inadecuación personal, pero hemos madurado. Debemos reconocer que la diversidad de las mujeres no es una palabra, que esta es también y fundamentalmente una manera de leer el mundo. Las mujeres no pódemos seguir leyendonos desde la identidad que nos da la parte de víctimas, somos pensantes con diversas formas de leer las posibilidades de existencia y de sociedad, sean estas más o menos teorizadas, más o menos explicitadas. Me parece que la solidaridad de género en razón de sexo ya no nos sirve, la solidaridad debe darse en razón de proyectos de sociedad, sino nada me podrá diferenciar de Hilary Clinton o de Beatríz Paredes. Solo entonces podremos generar nuevas formas de solidaridad de género, nuevos y diversos pactos entre mujeres, porque el género no quedará en esa suerte de esencialismo mujerista en el que se mueve tanto hoy en día. En otras palabras el nosotras ya no se construye con mínimos comunes que nos borren sino con máximos comunes que nos proyecten. Necesitamos crear nuevas comunidades construidas por ideas de mundo y no por experiencias comunes de víctimas por género.

 

Romper la dicotomía entre las partes y el todo es a mi juicio una tarea urgente. Mientras la actual macrocultura pareciera mostrar que ya no es posible tener un sentido de totalidad, es ella la que está imponiendo un modelo total y totalitario, muy articulado y potente. No es posible seguir haciendo pequeños o grandes actos contra la guerra, mientras legitimamos y solicitamos espacios en las grandes instancias que construyen la guerra y el militarismo. Decir que apoyamos las luchas del pueblo argentino contra toda forma del poder político y a la vez no somos capaces de cuestionar nuestro amor y nuestros cantos de sirena con y por ese mismo poder que allí se rechaza.

 

Los poderes son muchos y diversos pero también es uno al menos en su articulación. Lo que pasa en Argentina no puede estar desligado de lo que hacemos y pasa acá. No podemos eludirlo diciendo que son situaciones diferentes aunque haya particularidades. El modelo que allí se quiebra es el mismo modelo que aquí se impone. Menem es socio de Bush, Bush es socio de las propiedades de Bin Laden, Bin laden es copropietario del petroleo, el petroleo es copropietario de la Coca Cola , la Coca Cola es el maestro y papá de Fox. Los dueños de la economía Argentina son los mismos dueños de la nuestra. Las experiencias que allí están desarrollando son un germen de lo que seguramente vamos a necesitar mañana y allá, ellas y ellos, están necesitando de nuestra reflexión tal vez todavía menos inmersa en la voragine.

 

Mundializar puede ser una perspectiva maravillosa pero ¿Cuál mundialización? Solo aquella que experimente una nueva y diferente relación entre las partes y el todo. ¿podemos seguir peleando contra la energía nuclear o contra la sequia de nuestros campos mientras peleamos a la vez por que el Estado nos ponga luz electrica en todas las casas? ¿Cómo relacionamos nuestra idea de bienestar con la intervención en Afganistán?

 

Finalmente, romper la dicotomía entre contenido y forma me parece que es otra de las cosas que muchos feminismos han dejado en el baul de los pendientes y que un feminismo radical requiere recuperar. El lenguaje univoco que impone la dictadura capitalista patriarcal ha hecho que se absorva la idea de que el fin justifica los medios y también viseversa, que los medios definan el objetivo final. El lenguje ya no dice nada, la palabra solidaridad o la palabra justicia ya son programas del plan guerrro Bushiano o del proyecto estatal de cooptación y desmovilización. Talleres de supuesta capacitación para el liderazgo femenino ya te enseñan a vestirte y comportarte como dama de sociedad para ser aceptada en las esferas del poder. Me parece que tenemos que repensar el arte, el lenguaje, el rito, la forma, entra otras muchas cosas.

 

Si el feminismo, que es quien tiene los hilos para comprender más allá de la apriencia metonímica de esta realidad, no es capáz al menos de hacer un borrador de alternativas, me parece que la encrucijada civilizatoria no elegirá un buen camino, y todas las experiencias y ejemplos que mucha gente comun, sencilla, pero lúcida, imaginativa y valiente viene desarrollando, volverán a quedar en la nada.

 

Yo creo que no solo es urgente sino también es posible otro camino, yo creo que el feminismo radical y radicalizado, tiene mucho que aportar a la búsqueda colectiva, es más, creo que sin una mirada feminista radical nada será posible, pero no lo tiene todo hecho, ojalá nunca lo tenga, pero necesitamos dar saltos grandes ahora, antes de que sea tarde, el desafío es entender que el sistema disfraza lo mínimo que permite como grandes logros, que hemos tendido a funcionar dentro de los límites que el poder -y no la realidad- permite, el desafío es agarrar la experiencia para volver a retomar esa capacidad de romper límites que tuvo en su origen. Ya no es cosa de triunfos, es cosa de sobrevivencia.

 

Ximena Bredegal. (Coordinadora del Centro de Investigación y Capacitación de la Mujer A.C. (CICAM), editora de la Triple Jornada y del sitio feminista en Internet Creatividad Feminista), Mexico.

© Ximena Bedregal, Creatividad feminista

URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/feminismos/bedregal_desafios.html
Fecha de actualización en RIMAweb: 7-02-2005
Fecha de publicación en RIMAweb: 26/12/02