Feminismo y modernidad

 

NEUS CAMPILLO, profesora de Filosofía de la Universidad de Valencia

 

Está claro que cualquier diagnóstico de nuestro tiempo se encuentra con una gran variedad de discursos sobre las mujeres. La "cuestión de las mujeres" se presenta como una de las transformaciones sociales de nuestra historia reciente. Se olvida, cuando no se desconoce, que las relaciones entre los sexos han cambiado en diferentes momentos históricos, aunque el problema ha sido siempre que se ha mantenido un denominador común: el dominio masculino. Pero no se trataría de buscar si hay o no constantes antropológicas que expliquen ese dominio sino de proclamar que una sociedad moderna no debe mantenerlo.

La diferencia de los sexos aparece en la actualidad como un tema de debate desde las políticas públicas hasta los programas de difusión en los medios de comunicación. Esta proliferación de discursos tiene la ventaja que permite que el dominio sexual sea objeto de debate en el espacio público, pero la desventaja de que para erradicarlo se buscan soluciones del tipo de servicio social y no se establecen las estrategias que pudieran promover la afirmación de sí de las mujeres. La forma de hacer frente a la violencia contra las mujeres es un claro ejemplo de esta ambivalencia. Se planifican formas de socorrer a las mujeres maltratadas al mismo tiempo que un amplio dispositivo socio-cultural se hace eco de la falta de reconocimiento de las mujeres. Sólo los grupos feministas y algunas asociaciones de mujeres inciden en ese reconocimiento.

En 1792, Mary Wollstonecraft escribió "Vindicación de los derechos de la mujer". Parecería que su "vindicación" y su apelación al "buen sentido de la humanidad" se hubieran cumplido ya. Sin embargo, habría que llamar la atención sobre lo limitado del logro. Existen aún demasiados espacios vedados a las mujeres, demasiadas mujeres que sufren paro, falta de reconocimiento, violencia. Hoy, en las sociedades occidentales que han desarrollado una forma moderna y democrática de Estado, aún se excluye a las mujeres de muchos ámbitos, lo que incide en su falta de reconocimiento y es, a su vez, un caldo de cultivo para la violencia contra las mujeres. Por eso, una sociedad que no valora a los individuos del sexo femenino de igual manera que a los del sexo masculino difícilmente puede considerarse una sociedad moderna. Cuando en 1868, J. S. Mill expresaba que "la sujeción de las mujeres es la violación solitaria de la modernidad" no podía pensar que "esa violación" continuaría dándose después de tanto tiempo.

La aplicación de los "planes de igualdad de oportunidades" ha contribuido a unos ciertos logros en la formación y las condiciones de trabajo de las mujeres. Pero no hay correspondencia entre la sensibilidad social lograda en estos aspectos y la conseguida respecto de la necesidad de un cambio en la forma de entender la ciudadanía o en la forma de incorporar los valores culturales del feminismo. La historia del feminismo es una historia de "vindicaciones". Pero también da cuenta de la necesidad de cambiar algo más que las leyes. La cultura moderna necesita cambiar lo que la costumbre sanciona como lo más natural, es un revulsivo contra la costumbre. Pero lo paradójico está en que la propia modernidad incorporó formas de exclusión de las mujeres, cuyo exponente más claro fue su no consideración como ciudadanas. Aún hoy, y en los países en los que los derechos democráticos son ampliamente reconocidos, la toma de decisiones está en su mayor parte en manos de los varones. No hay sensibilidad social respecto de las políticas de cuotas y, menos aún, sobre la democracia paritaria. Ambas son controvertidas pues parecen ir en contra de la igualdad, pero no existe la misma controversia respecto de otras políticas públicas en el mismo sentido.

Hay un peligro para las mujeres occidentales actuales y es pensar que se ha conseguido erradicar el dominio masculino, que eso es cosa de otras sociedades. Cierto, hay logros, pero pueden ser reversibles, como históricamente ha ocurrido. El siempre difícil equilibrio de las relaciones entre los sexos está en un momento crucial y el feminismo, en un momento delicado. Hay crisis de ciertas formas de entender las relaciones entre los sexos -una crisis de legitimación del dominio masculino- y asistimos a la búsqueda de alternativas porque lo que eran los modelos de lo masculino y lo femenino están cambiando.

La fórmula del feminismo de los años setenta -"lo personal es político"- pretendía ir más allá de lo que representó el derecho de ciudadanía del sufragismo. El movimiento feminista supuso entonces una "revolución" en la vida cotidiana. Baste citar cómo se asume hoy en día que la violencia contra las mujeres sea un delito; que haya algo como acoso sexual o que se pueda violar a la propia esposa. La nueva representación política necesitaría también de una nueva transformación de las relaciones cotidianas que hiciera posible la afirmación de la individualidad de las mujeres y conseguir que la afirmación de su identidad lo fuera desde su propia libertad y no desde una identidad de lo femenino construida desde la exclusión. El debate contemporáneo y las alternativas desde los diferentes feminismos son muy enriquecedores: ¿por qué se ha de marcar la justicia en masculino? ¿Qué tipo de identidad política tiene que ser la ciudadanía para que sea posible no excluir a ningún sujeto? No son sólo cuestiones teóricas. La práctica individual de muchas mujeres y de grupos de mujeres que promueven nuevas formas de entender "lo femenino" hace pensar que un cambio en las relaciones entre los sexos se está produciendo.

Sin embargo, sin un cambio cultural que incida en la necesidad de reconocimiento de las mujeres en todos los ámbitos, difícilmente llegarán a tener repercusión las políticas públicas de igualdad de oportunidades o las medidas protectoras para erradicar la violencia contra las mujeres. Por ello hay que insistir en introducir en el debate público la idea de que una cultura crítica democrática necesita de la cultura feminista.

© La Vanguardia, España, 11 de Octubre de 2001
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina.
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Fecha de publicación en RIMAweb: 29 de octubre de 2001, en http://www.geocities.com/rima_web/feminismo_neus_campillo.html
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