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El pasado viernes 12 de diciembre, con la participación de más de 70 personas se realizó el Foro "Obreras, movimiento de mujeres y feminismo: una experiencia de dos años de lucha y solidaridad", en el Centro Cultural Rosa Luxemburgo.
Las que integramos el panel fuimos Celia Martínez (obrera de Brukman), Marta Fontenla (feminista lesbiana, ATEM), Liliana Daunes (trabajadora de la comunicación, docente de la UPMPM) y yo, Andrea D'Atri (PTS).
Con las otras compañeras estuvimos de acuerdo en publicar a través de RIMA las ponencias que tuviéramos por escrito.
Por eso, les envío a continuación la que recibí de Liliana Daunes y en otros mensajes envío la mía y la de Marta, que prometió enviármela en estos días.
Gracias a las que participaron en el panel, gracias a las mujeres que vinieron al Centro Cultural y gracias a RIMA que nos permite difundir las actividades para nos escuchen/ nos lean, desde otros rincones lejanos.
Andrea D'Atri.


Obreras, movimiento de mujeres y movimiento feministas: dos años de lucha y solidaridad con Brukman

Un análisis sobre la participación protagónica de las mujeres en los movimientos sociales de la Argentina post 19 y 20


por Marta Fontenla


Los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001 y la profundización de
la pobreza determinaron una mayor participación popular, especialmente de
las mujeres en las luchas sociales. Pero todo acontecimiento condensa
historias y procesos sociales.
Esto me llevo a buscar en la historia y a indagar sobre una posible
genealogía de mujeres que llegue hasta las obreras de la fábrica Brukman.
Esta búsqueda a su vez, me remitió a los comienzos de la industrialización
en el país y al lugar de la industria textil en el mismo. La industria
textil es una de las que siempre ha tenido mayoría de mujeres.
Tomo para el análisis las etapas de fines del siglo 19 y comienzos del 20 y
luego la actual, porque son las que coinciden con los llamados feminismo de
la primera y segunda ola, etapas donde la definición de muchas luchas de las
mujeres como feministas estaba explícita. Me referiré brevemente a ambas
circunstancias.
En el proceso de industrialización que comienza en la última mitad del siglo
19, y especialmente a partir de 1890, se incorporan masivamente las mujeres
al trabajo fabril, especialmente en las industrias textil, alimentación,
fósforo y carne. Esto produjo cambios en las relaciones sociales y la
división sexual del trabajo y mostró otro conjunto de desigualdades que
aparecían encubiertas y como se van construyendo los pactos patriarcales en
el ámbito laboral.
El discurso de la época en relación a las funciones de las mujeres, que las
ubicaban exclusivamente en la casa, la familia y la función reproductora,
estaba en contradicción con la realidad, ya que las obreras fabriles vivían
ambas experiencias.
Además, ganarse ellas el dinero para mantenerse y mantener a su familia era
visto como un atentado al lugar del varón, que se suponía debía mantener a
su familia, realizando el trabajo fuera del hogar, mientras que la esposa
debía encargarse de cuidarlo a él tanto como a los hijos y demás integrantes
del grupo familiar.
Durante esa época había grupos y mujeres que se definían como feministas,
tanto las que estaban vinculadas al Consejo de las Mujeres como a las
organizaciones socialistas y anarquistas. (1)
Las socialistas especialmente, encabezaron y apoyaron reclamos como los del
descanso de las cocineras desde el sábado al domingo, una campaña para la
obtención de algunos derechos como la ley de la silla (obtenida luego por
decreto de Yrigoyen en 1919). También el Centro Feminista Socialista realizó
una campaña de apoyo a la ley de protección de mujeres y menores en 1913.
El trabajo de las mujeres era resistido y descalificado, especialmente en
épocas que podía escasear el trabajo, con un discurso que remitía a las
funciones llamadas naturales de las mujeres: el cuidado de la familia y los
hijos. Uno de los diarios anarquistas de la época "La protesta" por ej.
publicaba notas de este tenor: ..."Existen a millares los hombres sin
ocupación alguna y se habla del trabajo de la mujer"..."No somos enemigos de
la emancipación moral de nuestras compañeras, la colocamos en el mismo nivel
ético e intelectual que el hombre, pero somos enemigos de aquellas que
blasonando de modernistas y liberales, encuentran la emancipación de la
mujer en el taller o en el voto"..."Todas las mujeres no pueden ser Luisa
Michel, la señora Severine, Emma Goldman o Rosa Luxemburgo. estas heroína de
las reivindicaciones proletarias son excepciones raras.–Si todas desearan
obrar como ellas exactamente, se acabarían en el mundo las novias y las
madres ...No nos dejemos llevar por las pasiones y observemos el tópico
fríamente. La mujer fuera del hogar...representan un obstáculo serio. Ella
dirá que tiene este y el otro derecho de inmiscuirse en lo que le parece;
pero de esta manera ¨que es la familia? ¨de los niños que apenas balbucean y
de los niños que mañana han de ser nuestros continuadores? En dos sitios al
mismo tiempo es imposible encontrarse ...Si la hembra quiere salir a la
calle, el macho debe forzosamente quedarse en la casa...Si no ¨quien cuida
el hogar y para que el hombre se une a una compañera si esta experimenta mas
predilección por un garrote que por la eficaz escoba?
Las habilidades manuales que eran tan importante para el tipo de trabajo al
que se incorporaban las obreras no eran valorizadas como calificantes del
mismo. (2)
Estas descalificaciones, sumadas a la concepción que el trabajo de las
mujeres era complementario o auxiliar al de los varones, que eran el sostén
del hogar, fue determinando que los salarios de aquellas fueran y sigan
siendo inferiores a los de los varones. En las industrias de la época,
llegaban a pagarse a las mujeres hasta menos de la mitad de lo que cobraban
los hombres, quienes además veían a las mujeres como competidoras.
Frente a estas situaciones, los sindicatos y las agrupaciones obreras nunca
hicieron nada. A los patrones les convenía inferiorizar el trabajo de las
mujeres para bajar los salarios y a los obreros para mantener el poder sobre
ellas. Estos acuerdos interclases e intragenero también se ven reflejados en
otros aspectos de las relaciones laborales, por. ej. en relación a la
violencia y el acoso sexual contra las mujeres, tanto por el personal
superior como por los propios compañeros, hechos en relación a los cuales,
las organizaciones obreras tampoco hicieron ni hacen nada. (3)
Estos acuerdos tácitos entre empleadores y organizaciones obreras dirigidas
por varones, se reflejan luego en los convenios colectivos cuando empiezan a
firmarse. En dichos convenios las remuneraciones de las mujeres eran
explícitamente inferiores a las de los varones para las mismas categorías, a
pesar de que en 1956 se aprobó el convenio Nš 100 de la OIT, que establecía
la igualdad de la remuneración para ambos sexos. Estos convenios, que han
regido hasta la sanción de la Ley de Contrato de Trabajo en 1974, mantenían
para las mujeres salarios inferiores a los del personal masculino en iguales
tareas. (4) Asimismo, ya la segunda ley laboral argentina (Nš 5291 de 1907)
establecía la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres y los
menores. En 1926, por la ley 11317 se establecieron excepciones para los
casos de enfermeras, personal domestico y para quienes se desempeñaban en
espectáculos públicos nocturnos (alternadoras)
En la práctica y en relación a puestos jerárquicos dentro de las empresas
tampoco era o es fácil el ascenso de mujeres. A lo sumo llegaban a capatazas
y muchas veces sospechadas de acuerdos sexuales con algún varón en una
escala jerárquica superior.
Estas actitudes eran resistidas por las mujeres quienes a fines de 1903
organizaron la Unión Gremial Femenina y consiguieron algunas leyes,
especialmente con el apoyo de los socialistas.
En 1907 se aprobó el proyecto presentado por Palacios, que establecía
jornada de 8 hs., descanso dominical, resguardo de la moralidad y salud de
las mujeres, prohibición de contratar personal femenino en industrias
peligrosas y trabajo nocturno tiempo para amamantar y licencia pre y post
parto, pero sin sueldo.
Las mujeres obreras continuaron reclamando el cumplimiento de las leyes y
luego lo siguieron haciendo cuando se incorporaron a los sindicatos.
En 1924 consiguieron la sanción de la ley que creaba guarderías en fabricas
con mas de 50 obreras que solo se cumplió parcialmente en algunos
establecimientos.
El feminismo en esa época tenía otros reclamos, además de estos referidos a
las mujeres obreras, relacionados con los derechos sociales y políticos,
como el derecho al voto, la educación de las niñas, el ingreso a la
educación superior etc.
Luego de la llamada primera ola de feminismo y hasta la segunda etapa a la
que me quiero referir, los reclamos y las organizaciones y luchas de las
mujeres continuaron, si bien sin una identificación explicita como
feministas, que se recupera en la llamada de la segunda ola, que comienza a
mediados de los años 70. Las acciones publicas de los grupos feministas de
la época se interrumpen con la dictadura quedando algunos funcionando en
reuniones de mujeres, reapareciendo en los años 80.
Es durante esta década que comienzan a delinearse el Movimiento Feminista y
de Mujeres con las características actuales.
En nuestro país para analizar la relación entre ambos tenemos algunos
acontecimientos que son excepcionales: los Encuentros Nacionales de Mujeres,
que además permiten, mediante la participación directa en los mismos, hacer
ese análisis desde las experiencias vividas y compartidas con miles de
compañeras, hablar desde nosotras y nuestra participación.
En los Encuentros Nacionales aparecen tratadas casi todas las problemáticas
donde se expresan las desigualdades entre mujeres y varones, así como
clases, etnias y orientación sexual, en el patriarcado capitalista y que
mueven tanto al Movimiento Feminista como al de mujeres, desde aquellas que
están m s ligadas a la pobreza y la supervivencia, a los derechos humanos, a
los pueblos originarios, como aquellas ligadas a la salud, el aborto, la
sexualidad, el lesbianismo, a la violencia sexista etc.
Estas expresiones de nuestras luchas son una clara muestra de que la
opresión y algunas instituciones básicas del patriarcado como la familia, la
heterosexualidad femenina obligatoria y la política sexual atraviesan todas
las clases, aunque de manera diferente.
Ambos movimientos están cuestionando, desde el lugar de las mujeres toda la
realidad social y política, de los llamados mundo público y privado, por eso
no son solo movimientos sociales, sino también movimientos políticos
No están vacíos de contenido político, ni hay que llenarlos con el contenido
de otros grupos, sino que hay que reconocer que esta expresión del
movimiento es parte de la acumulación de fuerza de las mujeres, que lleva
siglos, y que nosotras estamos haciendo política, una política apunta a
cambiar toda la sociedad. Por eso es tan importante la autonomía de los
movimientos, de cualquier otro grupo o sector, financiadoras, partidos o
estado. (5)
Un ejemplo de esta acumulación de fuerzas e historia, se ve en las acciones
que las obreras de Brukman han podido llevar adelante, en una genealogía de
obreras que luchan y que se remonta a sus compañeras textiles de hace más de
100 años, no sólo en el país, sino también a nivel internacional.
En este recorrido genealógico, si pensamos por ej. en el origen del 8 de
marzo, tenemos dos historias, una la que ubica la fecha en el año 1857 en
una manifestación y otra en 1908 en la toma de la fábrica Cotton de Nueva
York, pero ambos hechos fueron protagonizados por obreras textiles. También
fueron obreras textiles las que en 1912 organizaron la huelga en Lawrence
(Massachussets), proclamando que querían el pan, pero también las rosas. Y
fueron asimismo obreras textiles las que iniciaron las huelgas y
manifestación con que se inicia la revolución rusa en febrero de 1917. En
este ultimo caso, cuenta León Trotsky: ..."El 23 de febrero era el Día
Internacional de la Mujer. Los elementos socialdemócratas se proponían
festejar en la forma tradicional: con asambleas, discursos, manifiestos,
etc. A nadie se le paso por las mientes que el Día de la Mujer pudiera
convertirse en el primer día de la revolución. Ninguna organización hizo un
llamamiento a la huelga para ese día. La organización bolchevique más
combativa de todas, el Comité de la barriada obrera de Viborg, aconsejo que
no se fuese a la huelga. Las masas -como atestigua Kajurov, uno de los
militantes obreros de la barriada- estaban excitadísimas; cada movimiento de
huelga amenazaba convertirse en choque abierto. Y como el Comité entendiese
que no había llegado todavía el momento de la acción, toda vez que el
Partido no era aun suficientemente fuerte ni estaba asegurado tampoco en las
proporciones debidas el contacto de los obreros con los soldados, decidió no
aconsejar la huelga, sino prepararse para la acción revolucionaria en un
vago futuro. Tal era la posición del Comité, al parecer unánimemente
aceptada, en vísperas del 23 de febrero. Al día siguiente, haciendo caso
omiso de sus instrucciones, se declararon en huelga las obreras de algunas
fabricas textiles y enviaron delegadas a los metalúrgicos, pidiéndoles que
secundaran el movimiento. Los bolcheviques -dice Kajurov- fueron a la huelga
a regañadientes, secundados por los obreros mencheviques y
socialrevolucionarios. Ante una huelga de masas no había mas remedio que
echar a la gente a la calle y ponerse al frente del movimiento. Tal fue la
decisión de Kajurov, que el Comité de Viborg hubo de aceptar...."
"...Es evidente, pues, que la Revolución de Febrero empezó desde abajo,
venciendo la resistencia de las propias organizaciones revolucionarias; con
la particularidad de que esta espontánea iniciativa corrió a cargo de la
parte mas oprimida y cohibida del proletariado: las obreras del ramo textil,
entre las cuales hay que suponer que habria no pocas mujeres casadas con
soldados. Las colas estacionadas a las puertas de las panaderías, cada vez
mayores, se encargaron de dar el ultimo empujón. El día 23 se declararon en
huelga cerca de 90.000 obreras y obreros. Su espíritu combativo se
exteriorizaba en manifestaciones, mítines y encuentros con la policía. El
movimiento se inicio en la barriada fabril de Viborg, desde donde se propago
a los barrios de San Petersburgo...Manifestaciones de mujeres en que
figuraban solamente obreras se dirigían en masa a la Duma municipal pidiendo
pan. Era como pedir peras al olmo. Salieron a relucir en distintas partes de
la ciudad banderas rojas, cuyas leyendas testimoniaban que los trabajadores
querían pan, pero no querían, en cambio, la autocracia ni la guerra. El Día
de la Mujer transcurrió con éxito, con entusiasmo y sin victimas. Pero ya
había anochecido y nadie barruntaba lo que este día fenecido llevaba en su
entraña..." (6)
Volvamos ahora al presente. Dije antes que los Encuentros Nacionales son un
espacio privilegiado para analizar la relación entre el Movimiento Feminista
y el de Mujeres, en sus memorias queda el registro de las reflexiones,
propuestas, reivindicaciones, análisis etc., que desde 1r. Encuentro, en
1986 venimos haciendo y marcan el crecimiento del feminismo en todos los
sectores.
Desde entonces se reflexiona y se proponen demandas y acciones relacionadas
con la problemática laboral y a medida que la situación del país se ha ido
agravando y perdiendo fuentes de trabajo formal, se han incorporado otros
talleres como los de barrial.
En el año 1986 no existían los talleres de desocupación y las propuestas del
taller de trabajo se referían casi todas a los problemas de discriminación
de las mujeres en el campo laboral, a los salarios inferiores, al acoso,
guarderías, etc. De 24 cuestiones señaladas, propuestas etc. 21 se referían
a la discriminación de las mujeres.
En el último, en Rosario, hubo 3 talleres sobre Mujer y Trabajo. En uno de
ellos, de 8 propuestas, demandas etc., solo una se refería específicamente a
las mujeres, en otro de 18, solamente dos, y en el tercero de 21, 9. Pero en
este ultimo también se reclama la legalización del aborto y el cumplimiento
de la ley de salud reproductiva, así como la educación sexual en las
escuelas.
Los talleres de desocupación se proponen cono autoconvocados (en Paraná,
2000), y en el siguiente en La Plata (2001) aparecen como formando parte de
la propuesta de la Comisión Organizadora, en Salta (2002) ya hubo 4. En el
ultimo Encuentro, Rosario (2003), estos talleres fueron conflictivos. Tales
conflictos estaban relacionados principalmente con los análisis políticos
coyunturales que atraviesan a los diferentes grupos y partidos y las
problemáticas relacionadas con la opresión de las mujeres casi no tuvieron
expresión.
La ideología en relación a la familia, la maternidad y el rol reproductor de
las mujeres siguen apareciendo en los discursos, fundando muchas veces las
acciones y luchas en las necesidades de los otros. A principios del siglo
pasado, este discurso era el único que justificaba el trabajo de las
obreras. Ahora, si bien en algunos casos sigue apareciendo sobre todo
vinculados a los hijos, coexiste con discursos feministas sobre las
diferentes familias, los roles, el aborto, la sexualidad y los derechos de
las mujeres a organizar sus vidas no solamente en función de los demás etc.
En esta relación entre las organizaciones de mujeres, a fines de 1983 se
inició una experiencia de debates y acciones conjuntas, entre feministas,
mujeres del movimiento de mujeres y del feminismo lésbico, que fue la
Multisectorial de la Mujer, en la Capital, que duró m s de 10 años y realizó
numerosas actividades.
Todo este trabajo, como señalé al principio se refleja en experiencias como
las de apoyo de algunas feministas y grupos feministas hemos dado a las
trabajadoras de Brukman o el trabajo con mujeres piqueteras. Estas
relaciones ponen también de manifiesto la estrecha relación entre genero y
clase, entre el lugar asignado a las mujeres en "la vida privada" y su
posición en el "mundo publico" del trabajo y la política. relaciones cuyo
análisis y cuyas acciones son imprescindibles para fundar teorías y
practicas que permitan una transformación profunda, revolucionaria, de la
sociedad.
-------
1) El Consejo fue creado en consonancia con las Organizaciones
Internacionales de Mujeres.
2) Para el análisis de la desvalorización / valorización de las habilidades
de las mujeres ver Marta Roldan: "Globalización o mundialización? Teoría y
practica de procesos productivos y asimetrías de genero.(1960-1990) Sobre la
dialéctica entre capital, trabajo y genero" Editorial Universidad nacional
de la patagonia- Delegación Zona Trelew, Flacso y Eudeba. año 2000
3) Heidi Hartmman : El infeliz matrimonio entre marxismo y feminismo" -
Cuadernos del Sur" Nš 5, marzo-mayo 1987 pg.113
Bellotti Magui: "Globalización o mundialización? Sobre la dialéctica entre
capital, trabajo y genero" Revista Feminista Brujas Nš 28. pg. 27.
4) Podetti, Humberto y Banchs Irineo E. :"Trabajo de mujeres" Editorial
Amurabi.
5) Fontenla Marta y Bellotti Magui:"Ong's, Financiamiento y Feminismo" Hojas
de Warmi, Nš 10 (Anuario año 1999) Universidad de Barcelona. Seminario
Interdisciplinario Mujer y Sociedad.
6) Trotsky, León : La historia de la revolución Rusa" ( Tomo I, Editorial
Galerna, 1972 Capitulo: "Cinco días (23-27 de febrero de 1917), pg. 131 y
sigs.)
7)Lobato, Mirta Zaida: "Lenguaje laboral y genero en el trabajo industrial.
Primera mitad del siglo XX". Historia de las mujeres en Argentina.pag.95 y
sgts. Siglo XX. Editorial Taurus- 2000.

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Fecha de actualización en RIMAweb: 14-01-2004
Palabras clave: feminismo, audre lorde, victoria sendon león, alejandra ciriza, alda facio, erotismos, feminismo y modernidad, globalizacion, marxismo y mujeres.
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