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Feminismos
Documentos, reflexiones

“Nos toca a nosotras” ¿Es la lucha de las lesbianas una lucha particular?

Por Valeria Flores

“Fugitivas del desierto”, lesbianas feministas

fugitivas

Actividad por el Día del Orgullo. Neuquén, 28 de junio de 2005. Ver más imágenes en la Galería>>

Para contactarse con el grupo escribir a: fugitivasles[arroba]yahoo.com.ar - lesbianasfugitivas[arroba]yahoo.com.ar

 

“el feminismo es la teoría y la práctica política que lucha para liberar
a todas las mujeres: a las mujeres de color, a las mujeres de la clase obrera,
a las mujeres pobres, a las mujeres discapacitadas, a las lesbianas, a las mujeres
ancianas, así como a las mujeres blancas, heterosexuales económicamente privilegiadas”

Barbara Smith 1982

Fugitivas del desierto es un grupo de lesbianas que nos reivindicamos feministas [1] porque compartimos los aportes teóricos y políticos de los diversos feminismos, especificando nuestra diferencia. Nos dedicamos a la reflexión acerca de nuestras propias vidas y experiencias que tensionamos con producciones de teóricas, recuperando aquellos aportes de feministas y lesbianas que sistematizaron su análisis del mundo. Por otro lado, realizamos acciones políticas poniendo en debate en el espacio público temáticas silenciadas como: heterosexualidad obligatoria, discriminación por orientación sexual, visibilidad lésbica, derecho al aborto, violencia contra las mujeres, derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo, libertad a Romina Tejerina, etc.

“En particular, las lesbianas luchamos contra la invisibilidad institucionalizada.Es la cancelación de la existencia de las lesbianas, la estrategia que durante siglos ha seguido consistentemente el orden patriarcal para controlar esta forma de deseo y de relación entre mujeres, ya que al parecer se trata de una forma de deseo femenino que amenaza seriamente la estabilidad del modelo de sexualidad reproductiva que impone a las mujeres el mandato de la maternidad. Esta identificación histórica de la sexualidad con la reproducción llevó a que se les negase a las mujeres la posibilidad del placer y el goce...”

Cuando pensamos en el nombre del grupo, múltiples denominaciones se hicieron presentes al momento de decidir cómo nombrarnos. Finalmente, Fugitivas del desierto resultó el más aclamado, tanto por lo que significaba para nosotras [2] como por la multiplicidad de sentidos que podía adquirir. Nuestra cartografía de sentidos se fue armando a partir de estas argumentaciones:

“Así como los siervos en la Edad Media se escapaban del sistema de señorío, las lesbianas nos escapamos de a una de la heterosexualidad (Monique Wittig, escritora lesbiana)

Fugitivas escapando de la compulsividad heterosexual, esa forma de sexualidad que se impone y sostiene como obligatoria.

Fugitivas desafiando la presunción heterosexista, por eso nos nombramos lesbianas.

Fugitivas porque huimos de la clase “Mujer” como construcción patriarcal, pero compartimos la opresión con todas las demás mujeres.

Fugitivas luchando contra la lesbofobia, el silencio, las diversas formas de violencia e invisibilización.

Fugitivas porque nuestros itinerarios son inciertos y, a su vez, situados.

Neuquén es un paisaje que, en el imaginario social, está asociado al desierto. El desierto patagónico es producto del imaginario del viaje imperial, y se fue constituyendo como el lugar ideal donde actualizar fantasías masculinistas y heterosexistas. Por lo tanto, el desierto -así como la heterosexualidad- tampoco es un paisaje del orden de lo “natural”. Desierto y heterosexualidad son construcciones sociales que nos imponen la naturaleza como principio normativo y sobredeterminado. Son paisajes sociales cargados de significaciones políticas.

Por eso, somos fugitivas del desierto, lesbianas que huyen de esa construcción política del desierto como naturaleza, de la heterosexualidad como destino biológico.”

No queremos una carta de admisión a este mundo tal como está, pretendemos y exigimos una lucha política que no sea incompatible con la manifestación del placer.

Tenemos claro que la presentación y los discursos que circulan a nuestro alrededor a través de los grupos y de las posiciones políticas más tradicionales no nos convocan, sino que nos obturan imaginativamente, provocando que nuestros cuerpos y deseos se diluyan fácilmente en un lenguaje universalizador. Nuestra estrategia, entonces, no es hacer política tradicional ni cargar contra esos grupos, aunque se nos vea así; se trata de incidir con nuestro trabajo en un espacio amplio, y sobre todo en nuestras propias vidas, como una necesidad política y un deseo vital. Necesitamos y perseguimos crear otras cosas para poder seguir viviendo, para poder representarnos, para poder escribir o incluso para configurar otras redes de afecto.

...debemos enfrentar, para sobrevivir en esta era genocida de avances de los fundamentalismos de derecha y religiosos, especialmente de la Iglesia Católica, no sólo a los agentes específicos de opresión, como la policía o los agresores de lo diferente, ni las prohibiciones formales, ni las instituciones hostiles, sino también a las estrategias polimorfas de homofobia y lesbofobia que modelan los discursos públicos y privados y que saturan todo el campo de la representación cultural.

No nos dedicamos a contestar a los grupos directamente, sino a través de las acciones, muchas de las cuales no son conocidas masivamente no tanto por la falta de acceso a los medios como por las representaciones y prejuicios que éstos tienen acerca de las lesbianas, reduciendo nuestras producciones al ámbito de lo “particular” o directamente ignorándonos.

Nuestra idea es dirigirnos a todo aquello que nos parezca normativo, impositivo, opresor, sin pretensiones de efectos inmediatos como la unión de gente a nuestro grupo, así como tampoco en un cambio revolucionario a medio o corto plazo; queremos narrarnos a nosotras mismas e intervenir en el espacio socio-cultural y en la política desde posiciones situadas. De esta manera se configuró el espacio de Fugitivas. Y en ese misma articulación heterogénea de aspiraciones, formas de pensar la política, de momentos del coming out, de formaciones profesionales, lazos afectivos, también emergió otra voz, más revulsiva, con una lógica de actuación queer: las “trolas del desierto”. Su impulso fue recuperar el insulto y relanzarlo con otras significaciones, más propias, a sabiendas de que las palabras no nos pertenecen del todo; poniendo de relieve las etiquetas peyorativas en un esfuerzo por eliminarlas. Sexualización de elementos cotidianos, des-sexualización de otros, lesbianización de todos, profusión de sentidos, es nuestra modalidad de inserción en la fluidez del devenir vital (muñequitas del 25 de noviembre, confinable mujeres, las tapitas del deseo, la lesbi-card, las espaditas del 25, etc) [3]

Existe, por una parte, un discurso identitario y de la afirmación, ese es el espacio de las Fugitivas; y por otra, un discurso de desplazamiento de las propias identidades y las propias estrategias políticas, ahí estamos las Trolas. Por supuesto, esto no tuvo una clara planificación inicial, sino que fue la construcción progresiva y no cerrada, de sujetas particulares en un contexto específico como Neuquén, pensando y llevando a cabo acciones políticas que fueron exigiendo de nosotras otros discursos, otras palabras.
Todavía queda un trabajo por hacer en cuanto a interrelacionar los discursos de la identidad con una serie de desafíos políticos como el anticapitalismo, el discurso contra el ejército, contra la militarización, contra la monoculturalidad, etc.; para así atender a las complejas intersecciones constitutivas de las relaciones de subordinación a las que nos enfrentamos mujeres concretas, respondiendo no sólo a las relaciones de género o de clase, sino también al racismo, la lesbofobia, los efectos de la colonización que, retomado a Bhavnani y Coulson, podemos denominar capitalismo heteropatriarcal racialmente estructurado.

Se nos hace necesario complejizar el análisis político a partir de las diferencias; sin embargo, lo que se constituye como diferencia significativa o marca de opresión en un contexto determinado no es un atributo fijo y estable, sino una relación contingente y situada que se moviliza en cada práctica.

En este sentido, desde una política antiesencialista, Avtar Brah nos propone la articulación como práctica política relacional y transformadora: «no compartimentalizar las opresiones sino formular estrategias para desafiarlas conjuntamente sobre la base de una comprensión sobre cómo se conectan y articulan» (2004;15). Del mismo modo, Haraway sostiene que las diferencias deberían verse como ejemplos de «especificidad elaborada» y como una oportunidad para «el cuidado afectuoso que las personas deberían mostrar para aprender cómo ver fielmente desde el punto de vista del otro» (1995; 327), insistiendo en las posibilidades de la afinidad-a-través-de-la- diferencia.

Por otro lado, en este proceso de configuración de esa identidad grupal, hubo compañeras que se alejaron y otras que mantienen una relación periférica de apoyo y participación en las actividades más cerradas, como por ejemplo, los talleres.

Hoy no estamos haciendo una celebración de las diferencias en el libre mercado del consumo capitalista, sino una celebración de nuestra existencia y sobrevivencia “rebelde” en un sistema capitalista y patriarcal que intenta, permanentemente, re-colonizar aquello que escapa a su control.” (documento elaborado por Fugitivas para el 28 de junio del 2005, día del orgullo LGTTB).

Nuestro itinerario hace hincapié en que son nuestros cuerpos los que queremos marcar de forma diferente, para que se hagan visibles y, en la medida en que se hacen visibles, puedan nombrar realidades ocultadas, silenciadas e ignoradas. Por eso, utilizamos como una forma más de nombrar, estrategias políticas de corte artístico, con dosis de ironía y parodia, especialmente con las trolas. Esta autodesignación resulta agresiva para mucha gente, sin embargo, para nosotras corporiza nuestro aspecto más reinvindicativo, lejos de la respetabilidad y la asimilación. Así lo hemos hecho hasta con consignas del propio feminismo, tratando de des-identificarnos, cuando decíamos: nosotras no parimos, nosotras lo decidimos [4] ; la heterosexualidad no es destino; somos lesbianas y podemos ser más lesbianas; e incorporamos otras que van contra la normalización: menos la “norma”, todas las demás son bienvenidas; por una correspondencia mutua - OCA (organización de clítoris activos) [5] .

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NOTAS:

[1] Sin embargo, es importante destacar la advertencia de Carol Ehrlich, señalada por bell hoks: “Las mujeres necesitan saber —y cada vez temen más descubrir — que el feminismo no tiene que ver con la idea de vestirse para el éxito o con convertirse en una ejecutiva de una gran empresa o con ganar un puesto electoral; no se trata de hacer posible un matrimonio con dos carreras y unas vacaciones de ski y pasar una gran cantidad de tiempo con tu marido y tus dos maravillosos hijos porque tienes una trabajadora doméstica que hace que todo eso te sea posible, pero que no tiene ni el tiempo ni el dinero para hacerlo ella misma; no tiene que ver con abrir un Banco de las Mujeres o con pasar un fin de semana en un taller carísimo que garantice que aprenderás a ser asertiva —pero no agresiva—; sobre todo, no tiene que ver con convertirse en policía o agente de la CIA o, en general, del cuerpo de marines. Pero si estas imágenes distorsionadas del feminismo tienen más realidad que la nuestra, es en parte nuestra culpa. No hemos hecho todo el esfuerzo que podíamos en proponer análisis alternativos claros y significativos que remitan a las vidas de la gente y que permitan la creación de grupos activos y accesibles en los que trabajar. No es accidental que la lucha feminista haya sido cooptada tan fácilmente para servir a los intereses de las feministas conservadoras y liberales en la medida en que en Estados Unidos el feminismo ha sido una ideología burguesa (pág 41). “Mujeres Negras. Dar forma a la teoría feminista”, en Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras. Editorial Traficante de sueños, Madrid, 2004. Subir

[2] Para más precisiones ver “Fugitivas en el desierto: voces lesbianas en un paisaje heterosexual”, por Valeria Flores.1º Jornada de Reflexión Lésbica de Rosario, 26 de junio del 2004. http://www.rimaweb.com.ar/safopiensa/reflex_les/valeria_fugitivas.html Subir

[3] Las muñequitas del 25 de noviembre eran juguetes de plástico en miniatura (la mujer maravilla con distintos colores), acompañadas de leyendas que colgaban de sus brazos: “Cosita: nombre con que los varones designan parte de su patrimonio” y “Nuestro miedo es su poder”. Se entregaron en una actividad callejera en el día de la no violencia contra las mujeres. La “Confinable mujeres. La tarjeta que optimiza la opresión” , fue una parodia de la tarjeta electrónica implementada por el gobierno provincial de Neuquén (la tarjeta se llama Confiable, puede ser Salud y Débito), que bancariza el pago de sueldos a empleados/as públicos/as. Las “tapitas del deseo” fueron presentadas para la actividad desarrollada en conmemoración del día del orgullo LGTB. Eran tapitas de gaseosa pintadas de color violeta, que en la parte exterior decía: “Lo vivís...”, y en la parte interna: “o lo tapás”. La lesbi-card fue una intervención de las tarjetas pre-pagas del colectivo (Micro-card). Tenían un stiker que transformaba el nombre y debajo del mismo, se podía ver: multiviaje o monoviaje. Otro stiker colocado en el centro de la tarjeta, expresaba el doble viaje que puede implicar el lesbianismo: hacia el silencio o hacia el placer. Las espaditas del 25, corresponden a una instalación realizada para el día de la no violencia contra las mujeres, denominada “Heridas”. Presuponía la participación activa de la gente en la lucha contra la violencia. Sobre un cuerpo de mujer tallado en telgopor, de 1,50 m aprox., estaban clavadas espaditas de copetín que portaban frases misóginas (“seguro que ella lo provocó”; “la mujer y la sartén en la cocina están bien”; “en la casa y en la cama, mi señora bien se adapta”; “tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder”; “dos hijas y una madre, tres demonios para un padre”; “una buena zamarreada no le va a venir nada mal”; “ves lo que me hacés hacer”; “si estás alteradita, hablamos más tarde”; etc) . La gente participaba sacando las espaditas del cuerpo de la mujer, como extrayendo la misoginia, liberando y visibilizando el cuerpo, aliviando el sufrimiento de las mujeres. Subir

[4] Graffittis pintados en la ciudad. Otros eran: “La virgen María era clitoriana. Sor Juana”; “No a la hegemonía del pan dulce. En esta navidad elija una torta”; “Soy la lesbiana con la que dormiste anoche y hoy no saludás”; “Autogestione su placer. Tóquese sin miedo”; “Si el Papa fuera lesbiana, yo me haría cristiana”. Subir

[5] Volantes repartidos en el Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Mendoza (2004) Subir

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URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/feminismos/nostoca_vflores.html
Fecha de actualización en RIMAweb: 13-03-2006