Publicada en Rosario/12, suplemento local del diario Página 12. Jueves 21 de agosto de 2003. Rosario, Santa Fe, Argentina


El escrache


Por Gabriela De Cicco *
 
Cuando la marcha dobló por calle Santa Fe, viniendo desde Corrientes, empezamos a estar cada vez más seguras de que no había ánimo, al menos en la cabecera de la marcha, de realizar el escrache a la Iglesia.
  Pero, cuando esta sospecha empezó a crecer unas cuadras antes, muchas empezamos a decirnos y a consultarnos: "¿Y si doblamos por España y vamos y hacemos el escrache?".
  El asentimiento fue grande y se fue pasando la voz, y fuimos acordando doblar por esa calle y llegar a uno de los símbolos y sede de la curia rosarina.
  Preparar ese cambio se tuvo que hacer de manera rápida, consultando a los distintos grupos de mujeres que estaban marchando acompañadas por las banderas que anunciaban un tiempo de cambio en las movilizaciones del movimiento de mujeres: "Por el Derecho al Aborto Libre y Gratuito", "Por la libertad de Decidir". Un tiempo de poder empezar a acordar unos cuantos puntos en común por los que luchar de manera conjunta. Aún falta mucho, pero esa noche algo comenzó a gestarse. 
 Con voces roncas, cascadas por las horas de cánticos, fuimos llegando miles de mujeres, más o menos dos cuadras, hasta la sede del Arzobispado rosarino, en la intersección de Córdoba y España.
 Hubo algo que me recordó a viejas marchas, a viejos escraches: y era esa sensación de saber que era necesario hacerlo en "el preciso momento", y esta vez era el de la historia del XVIII Encuentro Nacional de Mujeres.
  La furia subía por las gargantas, por los puños en alto, por los cuerpos que saltaban, que gritaban: "Si el Papa fuera mujer, el aborto sería ley. ¡Basta de patriarcado y que nos digan lo que hay que hacer!", o "aborto legal para no morir, anticonceptivos para no abortar", o "Saquen sus rosarios de nuestros ovarios".
  También se hizo referencia al silencio de la Iglesia durante la dictadura, su siniestra complicidad. Bendiciones y silencios para curas abusadores. Para abusadores de cuerpos y almas.
  Las mujeres quisimos e hicimos el escrache ya hartas de escuchar cómo las fundamentalistas católicas, haciendo gala de una ausencia total de ética, fueron diciendo que "las lesbianas son unas enfermas", "las pastillas anticonceptivas matan más que los embarazos adolescentes", "las pastillas anticonceptivas esclavizan a la mujer que tiene que estar dependiendo de ellas, además hacen mal a la salud física y psíquica de la mujer y le quitan el deseo sexual", "del sida no tenemos que preocuparnos pues es una enfermedad de los homosexuales", "lo que dignifica a la mujer es ser madre", "los métodos naturales dan alegría a las mujeres porque aprenden cómo funciona su cuerpo", "el placer está unido a la reproducción desde el punto de vista físico", "la pastilla anticonceptiva de emergencia es abortiva".
  Los cuerpos cansados por más de dos horas de marcha aún tuvieron un resto para dirigirse hacia la Catedral. La inesperada columna de mujeres rompió el paisaje dominical de la peatonal Córdoba, esquivando a artesanos, peatones curiosos y aburridos.
  Un policía desde afuera de una de las garitas ya ponía sobre aviso a quienes decidieron cerrar las puertas de la Catedral para cuidar a los y las feligreses que en ese momento estaban en misa.
 Habrán captado el mensaje que les llegaba desde afuera: "Iglesia, basura/ vos sos la dictadura". Lo dudo. Y reafirmo esa duda recordando los rostros de las activistas pastorales que incursionaron el lunes en el Monumento, para presenciar la lectura de las conclusiones, pero a la vez para provocar al resto de las mujeres que allí estábamos. Sonrisas torcidas en rostros carcomidos por varios años de sol reconcentrado, falsas miradas de vírgenes adolescentes sosteniendo carteles que rezaban: "No queremos preservativos ni anticonceptivos,/ pan y trabajo con mirada de mujer".
  Las declaraciones del 18 de agosto del arzobispo Eduardo Mirás, reduciendo el escrache a una infiltración de la Izquierda, es desconocer el poder de autoconvocatoria que pueden tener miles de mujeres. Y quiere hacer creer a la sociedad ese desconocimiento porque lo que sí sabe es que miles de mujeres juntas pensando somos peligrosas para los cimientos del patriarcado que él representa.
  Seguro que había mujeres militantes y no solamente de la izquierda, también había amas de casa, estudiantes, artistas, escritoras, parejas de lesbianas, activistas lesbianas feministas, madres solteras y casadas, mujeres católicas que están peleando por el Derecho a Decidir, médicas, maestras, abogadas, psicólogas, obreras, muchas profesionales.
  La Iglesia quería sumisión y orden y le dimos escrache y barricada. Palabras que hacen a la resistencia y a la memoria.
  Palabras que resuenan fuerte, que juntas con la acción van horadando el suelo del olvido, de la ignorancia, de la insensatez, de la hipocresía.
* Una de la coordinadoras de la Red Informativa de Mujeres de Argentina (RIMA).
www.rimaweb.com.ar
 

© 2003, Gabriela De Cicco
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina.
URL de este archivo: http://www.rimaweb.com.ar/opinion/gabriela_decicco_escrache.html
Fecha de publicación en RIMAweb: 28-08-2003
Palabras clave: Gabriela De Cicco, encuentro nacional de mujeres de argentina, rima, escrache catedral rosario, derecho al aborto libre y gratuito.
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