28 de mayo Día Internacional de acción por la salud de las mujeres

 

Campaña "Por el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos"

 

por Liliana Pauluzzi

 

El 28 de mayo Día Mundial de acción por la Salud de las mujeres tiene como uno de los objetivos principales la campaña por el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

 

Primer derecho: A condiciones ambientales, educacionales, nutricionales, afectivas y de salud apropiada para el desarrollo de vida humana.

 

Segundo derecho: Al ejercicio autónomo de la sexualidad, a gozarla con o sin finalidad coital, de acuerdo con las propias preferencias ya al a protección legal de las mismas.

 

Tercer derecho: A una sexualidad placentera y recreacional independiente de la la reproducción. A decidir y usar anticonceptivos gratuitos o a bajo costo, con información actualizada, seguimiento y el deber de quienes los prescriben de responder por sus efectos.

 

Cuarto derecho: A conocer, respetar y amar el cuerpo y los genitales.

 

Quinto derecho: Al amor, la sensualidad y el erotismo. A buscar afecto y relación sexual.

 

Sexto derecho: Al orgasmo y a ser libre en la intimidad.

 

Séptimo derecho: A la relación sexual independientemente de la edad, del estado civil o modelo familiar, exenta de cualquier forma de violencia, abuso o acoso.

 

Octavo derecho: A la maternidad libre, a vivirla por propia elección y no por obligación.

 

Noveno derecho: De hombres y mujeres a participar con iguales responsabilidades en la crianza, reasumiéndola creativamente y a construir identidades propias más allá de los roles de género.

 

Décimo derecho: A una educación sexual oportuna, integral, laica, gradual, cintífica y con enfoque de género.

 

Undécimo derecho: A servicios de salud gratuitos u de calidad que faciliten el cuidado integral de la gestación, el parto, el posparto y la crianza acompañados por legislaciones apropiada.

 

Duodécimo derecho: A la adopción y a tratamiento para la infertilidad de tipo integral, asequible y razonables.

 

Decimotercer derecho: A negarnos a facilitar investigaciones con nuestra función reproductiva, a estar informadas /os de manera comprensible sobre el alcance de la tecnología que la modifique, que deba regularse por una ética humanista.

 

Decimocuarto derecho: A participar como ciudadanas/os y ONGs en la formulación e implementación de políticas y programas de población y desarrollo.

 

Decimoquinto derecho: A no tener actividad sexual"[1]

 

Exigir y legitimar estos derechos nos enfrenta a un sistema que es conservador y represivo con respecto a las mujeres y que nos obliga a permanecer juzgadas por múltiples condicionamientos y barreras culturales, sociales, económicas y de ordenamiento jurídico que nos impiden ser sujeto de nuestras vidas y dueñas de nuestros cuerpos.

 

La moral que niega a las mujeres y habla por boca de la Madre, tienen larga data en la historia de la humanidad y urge de-construirla.

 

En un primer momento de la historia de las ciencias médica se contempló a la mujer y su anatomía, como lo otro, lo diferente, lo que inquietaba, y como reaseguro a esa inquietud, se interpretó la diferencia como inferioridad por voluntad divina.

 

Desde los escritos médicos más antiguos, como en los egipcios Kahun y Ebers, se describen los problemas del comportamiento característico o propio de las mujeres como patologías adjudicándole su origen en una mala posición del útero.

 

En la antigüedad Hipócrates mantiene la idea del útero migrante y serán las relaciones sexuales la que le aseguraran al útero su tranquilidad. Por lo que recomendaba el matrimonio y el embarazo para las jovencitas y ser desvirgadas poco antes de su menarca para que la sangre encuentre salida.

 

Para Platón las mujeres eran hombres castigados, en la creencia que se creo un ser varón pero aquellos que fueron cobardes en un segundo nacimiento fueron castigados y nacieron mujeres dándole el lugar de la concuspiscencia y el deseo.

 

Aristóteles consideraba que el feto esta contenido en el macho que lo deposita en la hembra El nacimiento de una niña es el resultado de un feto mal nutrido, solo el niño es símbolo de perfección.

 

Con la Edad Media los discursos médicos se superponen a los discursos religiosos.

 

Con respecto a la mujer, persistirán las ideas platónicas-aristotélicas y Galeno será siempre recurso de verdad para los médicos medievales. "En suma, la representación que la medicina de la época tiene del sexo femenino es una réplica imperfecta del prototipo del género humano que es el varón, tal como lo había construido el mundo antiguo".[2] A esto se une el discurso del mundo cristiano donde únicamente el hombre tiene alma, sólo él está hecho a imagen y semejanza de Dios. Por lo que la mujer representará lo instintivo, lo irracional, lo animal.

 

A la mujer se la identifica como sexo y éste como estigma, por lo que será aquella que lo aleje del camino de la perfección, asociándola con lo diabólico, será objeto permanente de desconfianza para los hombres castos del clero y también habrá persecución.

 

El 1650 Harvey descubre que todo embrión se desarrolla en un huevo, dejando establecido que la mujer produce un huevo que luego será fecundado por el semen masculino. El sexo femenino se valoriza y se va a dar comienzo a un largo proceso histórico de veneración de la maternidad.

 

El descubrimiento del óvulo hace que se inicie el proceso de la medicalización del cuerpo de las mujeres conjuntamente con la teoría de la debilidad de las mismas, explicadas por la particularidad de su comportamiento y la fuerza de su útero, creando las condiciones para reforzar el mito mujer=útero de la antigüedad, esta concepción hará de la histeria la enfermedad femenina por excelencia, que se instituye como entidad psiquiátrica a partir del siglo XIX, dónde también se establecen los dispositivos para la creación del Mito de la Madre.

 

"Actualmente un niño, una niña puede nacer con el aporte genético de una tercera persona cuya identidad jamás conocerá. Dos gemelos pueden nacer con varios años de distancia, una mujer puede parir a una criatura que no ha concebido o que ha concebido con el esperma de un hombre muerto, una criatura puede tener hasta cinco progenitores (madre ovular, gestante social, padre genético y social 9, una abuela puede gestar al niño o niña concebido por su hija y su yerno."[3]

 

Las Nuevas Técnicas de Reproducción asistida (N.T.R) son una manifestación más del control de la vida y la sexualidad humana por el poder económico y médico, en el que sigue estando presente la mujer=útero.

 

El útero de una mujer es equivalente al de otra ya sea prestado, alquilado o donado, de- subjetivándonos como personas.

 

El cuerpo de una mujer se convierte en laboratorio viviente de la biotecnología y aunque la reproducción humana es indisociable del deseo, de la sexualidad y del cuerpo; las N.T.R. actúan como si fuera una cuestión de órganos o gametos.

 

Los países desarrollados invierten millones en las investigaciones sobre N.T.R. mientras en los países del tercer mundo mueren diariamente 40.000 niños y niñas víctimas de la reducción de los recursos sociales en función del pago de la deuda externa, los programas de ajuste estructural y las normas del comercio internacional que mantienen la dominación de los países desarrollados. Aumentando las desigualdades entre ricos y pobres y posibilitando que las políticas de población sigan pasando por nuestros vientres, apropiándose de nuestros cuerpos y de nuestro potencial reproductivo.

 

Lo que me lleva a la pregunta ¿A qué intereses estaremos respondiendo cuando de buena fé creamos estar por la defensa de la vida sin el reconocimiento y la legitimación de los derechos sexuales y reproductivos?.

 

Rosario, mayo de 2001.

 

[1] En cuadernos Mujer Salud/5 Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe 2000: "Los derechos sexuales y reproductivos, lo más humano de todos los derechos" por María Ladi Londoño.

[2]Fernández Ana María "La mujer de la ilusión". Paidós, 1993, Buenos Aires.

[3] Tubert Silvia: "Mujeres sin sombra. Maternidad y Tecnología". Siglo Veintiuno España Editores S.A. 1991.

© 2002
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina
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