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Campaña Mundial contra el SIDA 2001 A mí me importa... ¿Y a ti?

 

"A mí me importa... ¿Y a ti?" es el lema del segundo año de una campaña de dos años de duración cuyo objetivo es crear un enfoque sostenido en el papel que desempeña el varón en la epidemia de SIDA. La elección de este lema se justifica por su capacidad de generar discusiones sobre el papel de los líderes y las necesidades de los varones jóvenes, siendo al mismo tiempo lo suficientemente amplio para acoger el debate de otras cuestiones relacionadas con la prevención y la atención, pertinentes para ambos sexos y para diferentes grupos de edad. La nueva campaña se propone involucrar más plenamente a los varones, particularmente los jóvenes, en los esfuerzos contra el SIDA; propiciar un enfoque muy necesario en los varones en las respuestas nacionales a la epidemia, e implicar a los líderes en la respuesta a la epidemia de VIH, tanto en su calidad de políticos como en sus vidas personales.

En todo el mundo, las mujeres están expuestas a un riesgo especial de contraer la infección por el VIH por su falta de poder para decidir dónde, cuándo y cómo tiene lugar una relación sexual. Sin embargo, lo que se reconoce menos es que las creencias y expectativas culturales que provocan esta situación también intensifican la vulnerabilidad de los propios varones. El número de infecciones por el VIH y de defunciones por SIDA en los varones es superior al que corresponde a las mujeres en todos los continentes salvo en la región de África subsahariana. Los varones jóvenes corren mayor riesgo que los de mayor edad: cerca de una de cada cuatro personas con el VIH es un joven varón menor de 25 años de edad.

Una parte del esfuerzo para contener la epidemia de SIDA conlleva enfrentarse a los conceptos de masculinidad perjudiciales y cambiar muchas actitudes y comportamientos frecuentes, como la forma en que los varones perciben el riesgo y el modo de educar socialmente a los muchachos para que sean hombres. Hablando en términos generales, se considera que un varón tiene que ser físicamente fuerte, psicológicamente sólido, atrevido y viril. Algunas de esas expectativas se traducen en formas de pensar y comportarse que ponen en peligro la salud y el bienestar de los varones y de sus parejas sexuales. Por el contrario, otros comportamientos y actitudes representan un potencial valioso que pueden aprovechar los programas contra el SIDA.

Con el enfoque de la campaña en los varones también se reconoce el hecho de que por lo general los varones tienen menos probabilidades de solicitar atención de salud que las mujeres. Salvo en contados países, los varones tienen una esperanza de vida al nacer menor y unas tasas de mortalidad en la edad adulta mayores que las mujeres. Pero los muchachos que han sido educados en la creencia de que "un hombre de verdad no se pone enfermo", a menudo se ven a sí mismos invulnerables a la enfermedad o al riesgo. Eso queda reflejado en la infrautilización de los servicios de salud por los varones. Hay que prestar mayor atención a las necesidades sanitarias de los varones, incluidos los que viven con el VIH y con SIDA.

Hay razones evidentes que justifican la necesidad de que los varones participen más plenamente en la lucha contra el SIDA. En todo el mundo, los varones suelen tener más parejas sexuales que las mujeres, incluidas más parejas extramatrimoniales, con lo cual aumenta su propio riesgo y el de sus parejas principales de contraer el VIH. Más del 70% de las infecciones por el VIH en el mundo entero se producen a través de las relaciones sexuales entre varones y mujeres, y otro 10% a través de las relaciones sexuales entre varones.

Aproximadamente otro 5% ocurre entre personas que se inyectan drogas intravenosas, las cuatro quintas partes de las cuales son varones. El secretismo, el estigma y la vergüenza que rodean al VIH acentúan los efectos de todos esos comportamientos de riesgo. El estigma asociado al VIH puede impedir que muchos varones y mujeres reconozcan que se han infectado.

Existen distintas circunstancias especiales que exponen a los varones a un riesgo particularmente alto de contraer el VIH. Cuando emigran en busca de trabajo y viven alejados de sus familias, los varones suelen pagar dinero a cambio de relaciones sexuales y consumir sustancias, particularmente alcohol, como un sistema para hacer frente al estrés y la soledad de vivir lejos del hogar. Los varones que viven en entornos exclusivamente masculinos, como el personal militar, pueden estar muy influenciados por una cultura que fomenta la adopción de riesgos, incluidas las relaciones sexuales peligrosas. Y en algunas instituciones donde solo hay varones, como las prisiones, los varones que normalmente prefieren las mujeres como parejas sexuales pueden tener relaciones sexuales con otros varones.

La violencia masculina favorece más aun la propagación del VIH: a través de las guerras y la migración que provocan, así como de las relaciones sexuales forzadas. Todos los años se producen millones de casos de violencia masculina contra mujeres, muchachas y otros varones, a veces en su propia familia u hogar.

En 2000 el UNICEF publicó un informe en el que se puso de manifiesto que por lo menos una de cada tres mujeres había sido golpeada, había sido obligada a tener relaciones sexuales o había sido víctima de abusos sexuales alguna vez en su vida.

Una parte de nuestro trabajo es convencer a los líderes para que hablen claramente como un amigo, un padre y un ciudadano del mundo preocupado. El enfoque de la Campaña Mundial contra el SIDA en los varones brinda a los líderes del mundo una oportunidad para renovar su compromiso con el VIH/SIDA.

Proporciona una plataforma para expresar la preocupación por la rápida propagación de la epidemia y por la necesidad de una acción concertada.

Asimismo, ofrece a los líderes del mundo la oportunidad no solo de manifestarse desde su posición oficial, sino también de usar su equidad y reputación personales para apoyar los esfuerzos de prevención y atención del VIH para los que están infectados.

Al mismo tiempo, debe encontrarse el equilibrio entre reconocer cómo contribuye a la epidemia el comportamiento del varón y reconocer su potencial para marcar la diferencia. Como políticos, como trabajadores de primera línea, como padres, como hijos, como hermanos y amigos, los varones tienen mucho que aportar. Hay que animar a los varones para que adopten comportamientos positivos y para que se ocupen mucho más del cuidado de sus parejas y familias. Diversos estudios realizados en todo el mundo señalan que generalmente los varones participan menos que las mujeres en la atención de los hijos. Por lo que se refiere a la epidemia de SIDA, que ha dejado huérfanos a más de 13 millones de niños, es urgente que tanto varones como mujeres den cariño y satisfagan las necesidades prácticas tales como alimentos, vivienda, ropa y educación a los niños que han perdido a sus padres.

Todo esto no significa abandonar los programas de prevención para las mujeres y las muchachas. Muy al contrario, la Campaña se propone complementar tales programas. El trabajo orientado a aumentar la sensibilidad a las diferencias de trato por razón de sexo debe centrarse en las necesidades de ambos sexos. La Campaña está concebida para facilitar material a las organizaciones nacionales y locales con miras a que creen su propia campaña basada en el lema de "A mí me importa... ¿Y a ti?" respondiendo al mismo tiempo a las prioridades locales.

 

Para obtener más información sobre la Campaña Mundial contra el SIDA, le rogamos

ponerse en contacto con:

Andrew Doupe,

Punto Focal para la Campaña Mundial contra el SIDA,

ONUSIDA, Ginebra

(teléfono: +41 22 791 4765 o dirección electrónica: doupea@unaids.org

 

http://www.unaids.org/wac/2001/Spanish/genericsp.html

 

© UNAIDS.org, 2001.
RIMA: Red Informativa de Mujeres de Argentina.
URL de este archivo: http://www.geocities.com/rima_web/sida_unaids_2001.html
Fecha de publicación en RIMAweb: 1º de diciembre de 2001.
Puede reproducirse en internet citando la fuente y/o directamente linkeando a la dirección antedicha. Para publicación en papel por favor comunicarse con la autora o el autor.

 

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