Cifras, dudas, realidad

El entorno en que se desarrolló la XIII Conferencia Mundial sobre Sida -en Durban, del 9 al 14 de julio- determinó que no primaran los aspectos científicos sino los de carácter político, social y comunitario, y la búsqueda de soluciones conjuntas para una enfermedad considerada epidemia en el continente africano. Pero fue la primera vez que una conferencia sobre el tema se realizó en un país del Tercer Mundo, y además en una ciudad considerada el "epicentro" de la enfermedad. La provincia de Kwa-zulu Natal, donde se encuentra la ciudad de Durban, es la región de Sudáfrica que registra los mayores índices de infección, cuenta con el mayor número de huérfanos, y su sistema hospitalario se ha visto desbordado por el número de pacientes.

Ana Agostino

Desde Pretoria

Según el último informe de onusida -junio de 2000-, del total de 34,3 millones de adultos y niños que viven con vih/sida en el mundo, 24,5 millones se encuentran en el Africa subsahariana. En una nota informativa asociada al informe y titulada "El vih/sida en Africa" el organismo plantea:

En la actualidad en ese continente hay 16 países en los que más de una décima parte de la población adulta (de 15 a 49 años) está infectada por el vih.

En siete países del Cono Sur del continente por lo menos uno de cada siete adultos vive con el vih. En los países donde el 10 por ciento de la población adulta está infectada, cerca del 80 por ciento de las defunciones de adultos jóvenes de 25 a 45 años están asociadas con dicho virus.

En Zimbabwe, la probabilidad de que una joven de 15 años fallezca antes del término de la edad reproductiva se ha cuadruplicado, pasando a ser, de alrededor del 11 por ciento a comienzos de los ochenta, a más del 40 por ciento en 1997. Todas las semanas más de 2 mil zimbabwenses fallecen por causa del sida.

En Botswana un estremecedor 35,8 por ciento de los adultos está infectado por el vih, mientras que en Sudáfrica esa cifra es del 19,9 por ciento, cuando tan sólo hace dos años era del 12,9 por ciento.

Con un total de 4,2 millones de personas infectadas, Sudáfrica tiene el mayor número de personas que viven con el vih/sida en el mundo, así como una de las epidemias de crecimiento más rápido. Una de cada cuatro mujeres sudafricanas de 20 a 29 años está ya infectada por el virus.

Desde el inicio de la epidemia, el sida ha dejado huérfanos a unos 12,1 millones de niños en Africa, de un total mundial de 13,2 millones de huérfanos por la enfermedad.

Y en otra nota informativa, "El sida y la población", onusida plantea:

Desde que comenzó la epidemia, el sida se ha cobrado más de 18 millones de vidas, cerca de 15 millones de las cuales en el Africa subsahariana.

Nuevos análisis han apuntado el riesgo probable de fallecer por sida al que se enfrentarán durante toda su vida los jóvenes que hoy tienen 15 años de edad. De acuerdo con estos análisis, en los países donde el 15 por ciento de los adultos están actualmente infectados, alrededor de un tercio de los jóvenes de 15 años de hoy fallecerán por el sida. En los lugares donde la tasa de prevalencia en adultos supera el 15 por ciento, el riesgo de fallecer por sida es mucho mayor. En países como Sudáfrica y Zimbabwe, donde una quinta o una cuarta parte de la población adulta está infectada, el mal ha comenzado a cobrarse la vida de cerca de la mitad de todos los jóvenes de 15 años; en Botswana, donde uno de cada tres adultos está ya infectado por el vih -la prevalencia más alta del mundo-, una cifra no inferior a los dos tercios de los muchachos que ahora tienen 15 años fallecerá prematuramente por sida.

Los datos que figuran en el último informe de ese organismo y que han contribuido a formar la imagen de un continente literalmente devastado por la enfermedad, justifican sin duda la campaña lanzada por unicef -en la XIII Conferencia Mundial- a través del informe "El Progreso de las Naciones 2000" en el que plantean que "el sida es la peor catástrofe que enfrenta el continente africano". Según su directora ejecutiva, Carol Bellamy -en una conferencia de prensa, en Durban-, esta catástrofe debe ser combatida a través de una "guerra de liberación" que demanda "la mayor movilización de recursos en la historia de los países miembros".

Pero, ¿cuán confiables son esos datos? ¿Es posible cuestionar la validez de información proporcionada por el organismo mundial que representa los intereses del conjunto de las naciones? Los gobiernos de los países afectados, sobre todo el de Sudáfrica, que según el informe es, en el mundo, el que tiene más enfermos de sida, han puesto en duda su veracidad. La propia onusida en su informe se vio en la obligación de responder a una pregunta que obviamente habría de ser formulada apenas se hicieran públicos los datos. El Anexo 1 del informe se titula precisamente: "¿Cuán confiables son las estimaciones de la infección por vih y de las muertes por sida?".

El primer punto es que se trata precisamente de estimaciones. El informe plantea que el método utilizado para estimar la incidencia de uno y otro varía según la epidemia haya alcanzado a la población en general o si se mantiene concentrada en grupos con comportamiento de alto riesgo. En los casos en que la epidemia alcanzó tanto a hombres como mujeres en altas proporciones -el caso de Africa-, el seguimiento de la incidencia del vih se hace mayoritariamente a través de exámenes practicados a mujeres embarazadas que concurren a clínicas de control prenatal seleccionadas como sitios de referencia. Muestras de sangre utilizadas para exámenes rutinarios durante el embarazo son examinadas de forma anónima en búsqueda de anticuerpos del vih. El informe precisa que "las mujeres embarazadas en búsqueda de atención prenatal son seleccionadas para el seguimiento de la incidencia del vih porque aportan fácil acceso a muestras de sangre, y porque son bastante representativas de la población en general". Y agrega que estos resultados fueron validados por recientes estudios de base poblacional en comunidades urbanas y rurales que evidenciaron que el estudio en las mujeres embarazadas ofrece "robustas estimaciones respecto a la incidencia del vih en la población en general de edad reproductiva".

En los países donde la incidencia de la infección se concentra en ciertos grupos de riesgo -tales como hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores/as sexuales y sus clientes y quienes recurren a jeringas para drogarse (la mayoría de los países de Asia, las Américas y Europa)-, el método utilizado se basa en la información existente respecto a la prevalencia del vih en cada uno de los grupos de riesgo y en estimaciones sobre el tamaño de esos grupos. Dado que muchas veces estos comportamientos no son socialmente aceptables e incluso pueden llegar a ser ilegales, se hace difícil acceder a la información. Por lo tanto, "inseguridades alrededor de estas estimaciones pueden muy bien ser mayores para los países donde la epidemia se concentra en grupos específicos".

El método utilizado para medir la incidencia en Africa plantea muchas interrogantes. La primera es que la población efectivamente examinada, mujeres embarazadas, no pueden ser consideradas representativas de la población en general; a lo sumo pueden llegar a serlo de mujeres en edad reproductiva. La extrapolación de los resultados obtenidos al conjunto de la población es una metodología por lo menos cuestionable. Y en segundo lugar, que el método utilizado para determinar la presencia del vih, el test Elisa, ha sido cuestionado por varios investigadores quienes plantean la posibilidad de obtener falsos positivos dado que "no hay evidencia científica de que el test Elisa sea específico para los anticuerpos del vih". Entre las razones para falsos positivos se encuentran: tuberculosis, malaria, gripe, lepra, enfermedades de trasmisión sexual, embarazo, enfermedades renales, trasplante de órganos, tumores, hemofilia, entre otras. El hecho de que el embarazo sea una de las causales de falsos positivos, y que la población efectivamente examinada sea de mujeres embarazadas, plantea dudas respecto a la veracidad de los datos y evidencia la necesidad de encontrar mecanismos más apropiados de medición.

La relativización de los datos, sin embargo, no implica hacer lo mismo con la dimensión del problema. Si un país como Sudáfrica tiene cuatro millones de personas viviendo con vih/sida, o si en realidad son tres, o dos millones, el desafío sigue siendo enorme dadas las consecuencias sociales y económicas que la enfermedad plantea.

TRATAMIENTOS. En la reciente Conferencia Mundial de Durban, el acceso igualitario a los tratamientos disponibles fue uno de los principales temas en debate. Los medicamentos para portadores del vih o pacientes de sida se dividen entre aquellos que atacan las enfermedades oportunistas y los específicamente indicados para controlar el virus, conocidos como antirretrovirales. La Organización Mundial de la Salud (oms) estima que, en los llamados "países en desarrollo", el acceso a medicamentos en general está limitado al 50 por ciento de la población debido, por un lado, a la falta de infraestructura que impide el diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades, y, por otro, al alto costo de la medicamentación. El acceso a los antirretrovirales es aun mucho menor en ellos ya que están patentados en los países industrializados y su costo es prohibitivo para la mayoría. La alternativa que han encontrado algunas naciones es la del desarrollo local o la importación de las llamadas drogas genéricas, alternativas a aquellas bajo patente.

Brasil es uno de los que han desarrollado dichas drogas como parte de la política de salud del gobierno para promover el acceso universal a los antirretrovirales logrando reducciones de costos, entre 1996 y 2000, de hasta un 80 por ciento para terapia doble y del 36 por ciento para terapias que combinan tres drogas. Según el informe de onusida, la experiencia brasileña resultó en una reducción prácticamente a la mitad de las muertes por sida entre 1996 y 1999 y una reducción de la incidencia de enfermedades oportunistas de entre 60 y 80 por ciento.

Otro país que fabrica drogas genéricas es Tailandia. A modo de ejemplo, el fluconazole -un antifunguicida necesario para el tratamiento de infecciones oportunistas en pacientes con sida-, tiene un costo, bajo patente del laboratorio Pfizer, de 4,15 dólares mientras que una droga genérica para el mismo uso -desarrollada en aquel país- cuesta 29 centavos de dólar. Pero el acceso a las drogas genéricas no es posible en aquellos países donde las patentes están registradas, como es el caso de Sudáfrica. De ahí que una de las principales batallas sea por la reducción de precios, o el otorgamiento de licencias obligatorias, lo que permitiría su elaboración local (en aquellos países con capacidad para hacerlo) o su importación.

Las licencias obligatorias están previstas en el Tratado sobre Comercio y Aspectos Relacionados a los Derechos de Propiedad Intelectual -trips, su sigla en inglés- de la Organización Mundial del Comercio que protege el derecho de las patentes, incluidos los medicamentos, por períodos de 20 años. Este tratado, sin embargo, establece que los gobiernos pueden otorgar el derecho a terceras partes para producir y patentar determinado producto en ciertas circunstancias, tales como emergencias nacionales, y de acuerdo con ciertas condiciones legales.

Pero muchos países se encuentran bajo fuertes presiones, particularmente por parte de Estados Unidos y de las multinacionales de los medicamentos, para que adopten legislaciones restrictivas que no permiten las licencias obligatorias. El resultado es que los derechos de las multinacionales de los medicamentos se imponen al derecho a la salud de millones de seres humanos. Lo máximo que la presión ejercida sobre las compañías farmacéuticas ha logrado por ahora son algunas ofertas de rebaja de precios y donación de ciertos medicamentos, como por ejemplo el fluconazole, a Sudáfrica.

Tanto las rebajas como la donación plantean varias condiciones y en todo caso habrán de implementarse a partir de negociaciones bilaterales. La oferta de Pfizer, por ejemplo, se limita a pacientes vih positivos con cierto tipo de meningitis. Glaxo-Wellcome, un laboratorio británico, ofreció una reducción del 85 por ciento en uno de los posibles tratamientos pero sólo para aquellos programas bajo supervisión de las Naciones Unidas en Africa. El grueso de la medicación por lo tanto se mantiene a altos costos, demandando cientos de dólares mensuales por paciente. Mientras tanto, la ganancia combinada de los 12 mayores laboratorios, en 1999, fue de 27 mil millones de dólares.

MÁS ALLÁ DEL PRECIO. Pero el debate sobre los medicamentos no se agota en su precio, sino que alcanza inclusive a su propia efectividad. En tanto que, en el tema sida, para la mayoría de los investigadores los antirretrovirales "salvan vidas", para un grupo de científicos conocidos como "disidentes" -por su cuestionamiento a la vinculación entre vih y sida- los antirretrovirales no solamente no salvan vidas, sino que son la verdadera causa de las muertes. La corriente mayoritaria, a partir de extensas investigaciones, afirma que existe abundante y convincente evidencia respecto del impacto favorable que tiene la terapia combinada de antiretrrovirales en la morbilidad y mortalidad de los infectados con el vih. El resultado concreto que plantean es la inversión en la deficiencia inmunológica característica del vih y en la capacidad que vuelve a adquirir el sistema inmunológico para reaccionar ante las enfermedades oportunistas, lo que les hace afirmar que, aun cuando la infección no es curable, es tratable y puede considerarse como una condición crónica factible de ser manejada durante varios años. Reconocen, no obstante, la existencia de dificultades asociadas con este tipo de tratamientos: efectos secundarios, interferencias con otras drogas, condiciones especiales necesarias para la efectividad de los tratamientos y los altos costos.

Existen varios tipos de efectos secundarios, algunos de frecuente aparición y considerados menores: náuseas, fatiga, diarrea, vómitos, disturbios en el sueño, etcétera. Y existen otros considerados fatales, entre ellos complicaciones metabólicas, disfunciones renales y del hígado. Dada la aparición frecuente de enfermedades oportunistas, las drogas específicas para el vih pueden interferir con aquellas necesarias para tratar la enfermedad en cuestión, pudiendo resultar en una inefectividad mutua o en intoxicación. A modo de ejemplo, la tuberculosis es una enfermedad oportunista muy frecuente en países africanos. El uso de antirretrovirales durante el tratamiento de dicha enfermedad puede resultar en la inhibición de las drogas específicas contra la tuberculosis.

Otra dificultad tiene que ver con las condiciones que necesariamente deben existir para que los tratamientos resulten efectivos. Entre ellas se destaca la posibilidad de acceder a una dieta adecuada, la existencia de una infraestructura que permita monitorear al paciente con regularidad, acceso regular a la medicación para el tratamiento de otras infecciones, fondos suficientes para tratamientos de largo plazo, además de la voluntad del paciente para asumir un tratamiento que cambiará en mucho sus costumbres cotidianas. Estas condiciones son sumamente difíciles de cumplir en la mayoría de los países de Africa.

Y aun en aquellos que pueden hacerse cargo de los costos, como Estados Unidos, el nivel tóxico reconocido en los antirretrovirales ha motivado nuevas investigaciones. El doctor Anthony Fauci, del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, uno de los más reputados investigadores a escala mundial en el tema sida, planteó en la conferencia de Durban: "Dados los agentes antirretrovirales disponibles actualmente, está claro que la erradicación del vih no es posible; por lo tanto uno debe dedicarse a su control a largo plazo. Lamentablemente, dosis prolongadas de haart de forma continua no son una opción para la mayoría de los individuos infectados con el vih debido a los problemas de corto y largo plazo asociados con una variedad de regímenes. Con las presentes drogas, es prácticamente seguro que no es posible mantener a la gente en terapia por un período indefinido. Por lo tanto, nuevos enfoques para el control a largo plazo del vih están siendo investigados". Entre estos nuevos enfoques destacó que su equipo está investigando sobre tratamientos intermitentes, es decir con interrupciones cíclicas de la terapia, investigación sobre la que no existen aún conclusiones definitivas.

Los propios defensores de la terapia ven en ella muchas limitaciones. Sin embargo, insisten en que debe ser aplicada a los pacientes ya que prolonga y mejora la calidad de vida. Sobre todo, existe consenso dentro de la corriente mayoritaria sobre la importancia de dar antirretrovirales a las madres embarazadas para evitar la trasmisión vertical, de la madre al feto. Esta es precisamente la mayor demanda en países como Sudáfrica, donde más mujeres que hombres son portadores del vih y existe el riesgo de pasar el virus a los hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia.

DISIDENCIAS. Quienes se oponen a la terapia plantean que si bien es cierto que algunos pacientes han visto prolongada su vida debido a los antirretrovirales, en la mayoría de los casos ellos son la causa de la muerte. Celia Farber, de Gear Magazine, cita al doctor especialista en sida Joseph Sonnabend: "La gente para la cual el beneficio ha sido probado más allá de toda duda, es la gente verdaderamente enferma que sin ellos hubiera muerto hace tres años. Pero la población objetivo de las compañías farmacéuticas es la gente sana, y esta gente con seguridad va a ver su vida recortada por las drogas". ("Gente sana" hace referencia a portadores del vih que no han tenido manifestación de enfermedades.) El artículo menciona un estudio realizado en Massachusetts sobre todas las muertes de pacientes vih positivos entre 1998 y 1999 luego comparadas con las de un grupo de pacientes fallecidos en 1991, es decir previo a la existencia de los antirretrovirales. "De las 22 muertes poscóctel, la mitad fallecieron por niveles tóxicos del hígado debido a las drogas y dos más tenían dicha condición listada como causa secundaria. El estudio concluyó que los niveles tóxicos del hígado eran la causa principal de muerte entre los pacientes vih positivos de dicha institución. En otras palabras, drogas del sida supuestamente salvadoras de vida están matando pacientes del sida en ese hospital".

La Fundación Estadounidense de Alternativas para el Sida cuenta con varias publicaciones con extensa información de estudios científicos, informes, reportajes y los propios listados de las compañías farmacéuticas sobre los efectos nocivos de los antirretrovirales. La posición de los disidentes es claramente contraria a su uso.

La cuestión de los tratamientos no se limita a la medicina occidental. En Africa la presencia de la medicina tradicional es muy fuerte no sólo por la exigencia de los propios agentes que demandan ser tenidos en cuenta a nivel oficial, sino por el alto número de pacientes que hacen uso de sus servicios. La Asociación para la Promoción de la Medicina Tradicional (Prometra) -con sede en Dakar, Senegal- plantea que el 85 por ciento de la población en Africa subsahariana recurre a los traditional healers -curanderos- y que por lo tanto éstos están llamados a cumplir un papel fundamental en la prevención y tratamiento del vih/sida.

Varios miembros de la asociación participaron de la Conferencia de Durban y explicitaron sus recomendaciones: la necesidad de desarrollar un marco legal para la medicina tradicional; la participación de los agentes de la medicina tradicional en la prevención del vih/sida y en el tratamiento de enfermedades oportunistas; la participación de los curanderos y las organizaciones de medicina tradicional en la investigación científica sobre el sida (incluido el financiamiento para la investigación específica de terapias tradicionales, tales como plantas medicinales); la colaboración entre la medicina tradicional y la medicina moderna; identificación de las fuentes de conocimiento de la medicina tradicional y su promoción.

Estas recomendaciones surgen a partir de una práctica que ha visto "curar" a pacientes de sida. El enfoque de la medicina tradicional es el de curar los síntomas, lo que ha resultado en una mejora de la calidad de vida de los seropositivos. El propio asesor en Africa del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), Roland Msiska, recomienda el reconocimiento de la medicina tradicional con profunda legitimación a nivel local y la necesidad de entender la salud y la enfermedad como parte de contextos culturales que demandan respuestas específicas.

En el caso particular de Sudáfrica, donde el gobierno estima que el 85 por ciento de la población africana recurre a sangomas -nombre que los curanderos reciben en el país y en el que se calcula hay unos 300 mil-, una de ellos ha sido empleada como asesora para el programa sobre sida dado el papel que el gobierno estima pueden tener en la educación y prevención de la enfermedad.

En conferencia de prensa -en Durban- de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con el vih/sida (icw), Chipo Mbanje, de Zimbabwe, planteó que vive con el virus hace muchísimos años y no está en tratamiento con antirretrovirales sino que toma hierbas medicinales. Hizo un llamado para que las compañías farmacéuticas "vengan e investiguen lo que estamos comiendo en nuestras villas que nos permite mantener el sistema inmunológico fuerte, opciones que son accesibles y aceptables para nuestra comunidad". Más adelante agregó: "¿Los tratamientos convencionales?, sí, bien, pero investiguemos las alternativas que surgen de los países en desarrollo".

Su compañera en la conferencia, Brigitte Syamalevwe, de Zambia, expresó que durante su último embarazo -es madre de 11 niños- y conocida su condición de vih positiva, tomó antirretrovirales para impedir la trasmisión al feto. Su hijo, ahora de dos años, es negativo.

Varios militantes entrevistados durante la conferencia coincidieron en que la opción sobre recurrir a los tratamientos antirretrovirales, a medicina alternativa, o incluso no recurrir a ningún tratamiento, debe ser hecha por el paciente. Ello implica que la opción exista, es decir, que los tratamientos sean accesibles para todos.

PREVENCIÓN. El objetivo en el que coinciden todos los actores involucrados en el tema es el del control de la enfermedad mediante la reducción del número de nuevas infecciones por vih; el instrumento fundamental para alcanzarlo es la prevención. En Sudáfrica, el Plan Estratégico sobre vih/sida y Enfermedades de Trasmisión Sexual para el período 2000-2005, por ejemplo, establece la prevención como su área prioritaria, y dentro de ella el primer objetivo es la promoción de una conducta sexual sana y segura. El cambio de conducta que tal enfoque demanda no es fácil de obtener, sobre todo en sociedades donde gran parte de la población femenina carece de la capacidad de negociar el uso del preservativo, o incluso de decidir libremente el momento de su iniciación sexual.

Los países africanos con más éxito en sus campañas preventivas han sido Uganda y Zambia, y según diversos informes ello se ha debido a la dirigencia política comprometida en la lucha contra el sida, a la asunción del problema como un desafío para la sociedad en su conjunto, y a la abierta discusión del tema. A principios de los años noventa se estimaba que el 14 por ciento de la población de Uganda era vih positiva, porcentaje que decreció a alrededor del 8 por ciento diez años después. Su presidente, Yoweri Museveni, fue el primero de la región en reconocer la dimensión de la crisis y en comprometer a su gobierno, a dirigentes religiosos y a organizaciones sociales y comunitarias en un esfuerzo conjunto. Hace ya varios años que en Uganda el tema sida está integrado a los currículos de todos los niveles del sistema educativo. La discusión abierta ha ayudado a su vez a quebrar el estigma que en muchos países pesa aún sobre los seropositivos. Los resultados concretos han sido el aumento significativo del uso de preservativos (entre 1994 y 1997 se triplicó su uso entre las adolescentes y se duplicó entre los adultos), y la reducción de nuevas infecciones entre las adolescentes y mujeres embarazadas.

En Zambia, con un enfoque similar de amplia participación social y comunitaria (instituciones educativas, religiosas, sectores de la agricultura y la industria, además del gobierno) se han registrado en los últimos seis años descensos de hasta 50 por ciento en el número de infecciones entre adolescentes y mujeres embarazadas como resultado de cambios en la conducta sexual y aumento del uso de preservativos.

Desde el punto de vista científico, la mayor novedad que puede cambiar la realidad de la enfermedad es la aparición de una vacuna. El gobierno de Sudáfrica ha comprometido fondos y esfuerzos para la investigación con ese fin. Los grandes laboratorios, sin embargo, basados en conceptos de costo-beneficio, no han asumido el desafío ya que la ganancia es mucho mayor con los tratamientos que con la prevención. Sobre todo debido a que el público que masivamente necesita la vacuna se halla en los países con menores recursos. La conferencia de Durban experimentó el absurdo de oír la presentación -en un plenario- de los argumentos (financieros) que podían convencer a la industria farmacéutica sobre los beneficios de desarrollar una vacuna.

Las experiencias que en general se están haciendo con fondos estatales cuentan a su favor con la evidencia de "inmunidad natural" descubierta por ejemplo entre trabajadoras sexuales en Kenia. La presunción es que dicha inmunidad es resultado de su exposición a la infección. El desarrollo de una vacuna, a cerca de 20 años de identificada la enfermedad, es una deuda que la comunidad científica tiene pendiente.

Pero el sida es una enfermedad muy distinta de otras, está asociada a conductas íntimas de los seres humanos, a algo tan esencial como su sexualidad, sus afectos, el encuentro con alguien amado o deseado, el descubrimiento de placeres. Y esta particularidad en la forma de trasmisión de la enfermedad demanda a su vez una respuesta particular. ¿Qué otra enfermedad puede motivar a un presidente -frente a miles de jóvenes en un estadio- a llamar a la distribución masiva de preservativos en los centros de enseñanza? (Nelson Mandela en la celebración del Día Nacional de la Juventud, en Pietersburgo, el 16 de junio de 1996.) ¿O a una madre -en conferencia de prensa frente a decenas de periodistas extranjeros- a mencionar la masturbación mutua y el sexo oral para seguir ejerciendo su derecho a la sexualidad? (Brigitte Syamalevwe, de icw, en Durban, julio de 2000).

El sida demanda claramente el fin de la mojigatería sobre el sexo. Demanda empatía y no condena. Gugu Dhlamini, una de las primeras militantes por los derechos de los seropositivos en Sudáfrica, murió apedreada, en 1998, después de hacer pública su condición de vih positiva, apenas a 20 quilómetros del lugar donde dos años más tarde tendría lugar la conferencia mundial sobre sida. Muchos, millones, siguen sin animarse a difundir públicamente su condición por temor a represalias, similares o más sutiles, pero igualmente excluyentes de una participación plena en la sociedad.

 

Con el director de ONUSIDA

No a los tratamientos alternativos

Para Pieter Piot, director ejecutivo de onusida, las razones que explican la alta incidencia del vih/sida en Africa son de carácter socioeconómico: falta de desarrollo, pobreza, y fundamentalmente, el sistema de trabajo migrante.

Los países en los que predomina el trabajo migrante registran la mayor incidencia de la enfermedad, tales como la región del Africa austral y Costa de Marfil. El sistema de trabajo migrante, en el caso de Sudáfrica, es una herencia directa del apartheid. Los hombres fueron forzados a vivir lejos de sus familias, en barrios habitados exclusivamente por hombres, constituyendo la mano de obra de las minas y la industria de las grandes ciudades, mientras el resto de su familia quedaba en las zonas rurales dentro de los bantustanes reservados para la población negra.

Otro factor determinante es la posición de las mujeres en estas sociedades y el comportamiento de los hombres hacia ellas: machismo, falta de derechos, violencia doméstica, abuso sexual, violaciones. Condiciones que hacen mucho más vulnerables a las mujeres que a los hombres. Las jóvenes, en general, reciben el vih a través de hombres mayores. Según el informe de onusida, en Africa hay 12 mujeres viviendo con el vih por cada 10 varones, y promedialmente las adolescentes infectadas quintuplican a los varones. Consultado sobre la incidencia de ciertas creencias populares, tales como que dormir con una virgen cura la enfermedad, Piot afirma que los hombres buscan mujeres jóvenes porque la posibilidad de que ellas no estén infectadas es mayor. Un tercer factor tiene que ver con la falta de programas de prevención. Según Piot "ya es tarde para que los gobiernos reaccionen".

Sobre la posición de Thabo Mbeki -quien en un esfuerzo por conocer las razones del predominio del sida en Africa convocó a un panel de científicos que incluyó a los llamados disidentes-, Piot planteó que el sida "no es nada menos que un desastre". Por lo tanto en ese organismo se entiende que efectivamente debe ser visto como un asunto político y los dirigentes deben intervenir en la búsqueda de soluciones. Es normal entonces la formulación de múltiples preguntas. Para él, lo fundamental es "qué podemos hacer todos para controlar la enfermedad". La pregunta sobre el origen del sida está cerrada hace tiempo para onusida. Y la respuesta es el vih.

Consultado respecto a la "papa africana" y otros tratamientos alternativos, Piot señaló que deben ser tenidos en cuenta. Cree que algunos tratamientos vinculados a prácticas tradicionales pueden funcionar, "pero deben ser verificados; debemos contar con evidencias". onusida, por el momento, carece de comprobación sobre ningún tratamiento tradicional. Cree que los traditional healers -curanderos- pueden llegar a tener un papel en el cuidado de los portadores de vih o los enfermos del sida pero sus tratamientos todavía no han sido investigados.

 

Sida y desarrollo

Empezar por la deuda externa

En conferencia de prensa en Durban, varios ministros africanos de Salud expresaron que la batalla contra el sida no se agota en la reducción de los precios de los medicamentos. Es necesario contar con infraestructura y recursos que la mayoría de los países de la región carecen. En ese sentido, plantearon que la lucha contra el sida es parte de una lucha mayor por obtener condiciones justas para la participación de sus países en el escenario mundial. En el mismo sentido, Pieter Piot, director ejecutivo de onusida, hizo un llamado en su discurso inaugural para que los países del Norte condonen la deuda que pesa sobre los países del Tercer Mundo y que los obliga a pagar por su servicio "cuatro veces más de lo que gastan en salud o educación".

Según Piot, la lucha contra el sida es parte de un nuevo enfoque para alcanzar el desarrollo y reducir la pobreza. Por lo tanto no puede limitarse a reducir los precios de los medicamentos, sino que debe incluir aspectos del comercio mundial, la participación igualitaria de los países del Sur, etcétera. La presidenta de la oms, Gro Harlem Bruntland, por su parte, manifestó en conferencia de prensa que participaría junto a los presidentes de Argelia, Nigeria y Sudáfrica con el fin de presentar demandas en el sentido planteado por Piot: el sida es un asunto estrechamente vinculado al desarrollo, y los países industrializados deben asumir compromisos, tales como la condonación de la deuda.

 

Origen del sida

Polémica abierta

Para la mayor parte de la comunidad científica vinculada al tema sida y los organismos internacionales de salud, como la oms y el onusida, el capítulo sobre el origen del sida está cerrado. Es verdad que estuvo en debate durante mucho tiempo y que llegaron a existir diversas teorías conspirativas por la responsabilidad que podría corresponderle a la cia en experimentaciones en guerra química. Para esas teorías el virus era una creación de laboratorio. Finalmente, ha habido una aceptación mayoritaria entre los científicos de que el vih es la versión humana del vis -virus de inmunodeficiencia simia- que tienen ciertos chimpancés aun cuando no les causa ninguna enfermedad.

La teoría más aceptada sobre cómo el virus llegó a los seres humanos es la del "corte del cazador". En los siglos que los hombres llevan cazando chimpancés para su alimentación, heridas y cortes pudieron producirse fácilmente, y el vih fue trasmitido a través del contacto con la sangre. La teoría continúa diciendo que, dada la baja expectativa de vida en Africa, quienes recibieron el virus morían sin embargo por otras causas, antes de que éste pudiera manifestarse.

En los años sesenta y setenta, con el aumento de la expectativa de vida y la llegada de los turistas occidentales -y sus prácticas sexuales liberales-, el virus comenzó a moverse por la población y alcanzó otras zonas del mundo. Pero Edward Hooper, excorresponsal de la bbc en Uganda, tras diez años de investigaciones para un libro sobre la historia del sida -The River-, llegó a la conclusión de que el virus alcanzó a la población a través de experimentaciones en Africa con una vacuna oral contra la polio en la década del 50. Sus principales argumentos son: la vacuna en vivo contra la polio (Chat) fue desarrollada a partir de los riñones de chimpancés; existen registros que prueban la relación del doctor Hilary Koprowski, responsable de la vacuna, con un centro de investigación en Camp Lindi, Congo, y que por lo menos 400 chimpancés fueron enviados desde ese centro a Estados Unidos y Bélgica para investigación médica; más de un millón de africanos en Congo y Burundi recibieron Chat entre 1957 y 1960; las áreas donde se experimentó con la vacuna coinciden con las zonas donde la epidemia de sida apareció por primera vez.

Hooper reconoce que estos argumentos no prueban su teoría pero presentan suficientes evidencias como para investigar. Eso es lo que decidió hacer el estadounidense William Hamilton, biólogo evolucionista de prestigio internacional, quien emprendió un viaje a la República Democrática del Congo en búsqueda de heces de chimpancés. Lamentablemente falleció el 7 de marzo de este año a consecuencia de la malaria contraída en el viaje. Hamilton había arreglado un encuentro con la Real Sociedad Médica de Gran Bretaña para discutir su posición. El encuentro fue pospuesto hasta octubre, dada la crítica de la comunidad científica y el anuncio de varios investigadores del sida sobre su intención de boicotearla.

Entre tanto, con miras a esa reunión, se han enviado muestras congeladas de Chat a tres laboratorios con el objetivo de determinar si efectivamente la vacuna había sido producida a partir de riñones de chimpancés y si éstos estaban infectados con el vis. Las muestras corresponden al Instituto Wistar, de Filadelfia, donde la vacuna fue desarrollada. Las heces de chimpancés recolectadas por Hamilton también están siendo examinadas en búsqueda del vis.

La teoría, de ser confirmada, tiene varias implicancias. Una primera, ética y moral, sobre la experimentación en millones de seres humanos en Africa, de una vacuna cuya seguridad no había sido suficientemente probada y de la que pocos podían beneficiarse; gran parte de la población era inmune a la polio y la mayoría de los casos en Kinshasa se produjeron tras la vacunación. Otra, tiene que ver con la investigación médica y sus posibles implicancias para futuros procedimientos, por ejemplo los propuestos trasplantes de órganos animales en humanos.

Pero también es posible derivar conclusiones positivas de la teoría de Hamilton. El inmunólogo estadounidense Omar Bagasra ha sugerido la necesidad de volver a la región que recibió vacunación masiva a fines de los años cincuenta y examinar, de ser posible, la sangre de los vacunados. Si algunos de ellos desarrollaron inmunidad frente al vis, ese hecho podría ayudar en la creación de una vacuna contra el sida.

 

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